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martes, julio 23, 2024

Cuando sea grande quiero ser un post humano

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*Por: Robinson Mira Sánchez

En un artículo de Nick Bostrom, experto en inteligencia artificial -quien dirigió durante 19 años el Instituto para el Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford- empezó a hablar de los riesgos existenciales. Lanzó la hipótesis de que vivimos en una simulación informática, y hoy la realidad virtual, la realidad aumentada y el mismo uso del celular lo corroboran. 

Esta situación se observa de manera palpable cuando el alcalde de Nueva York ha tenido que demandar a las redes sociales por alimentar la crisis de salud mental juvenil en el país. 

Parece ser que la tecnología por este lado no está generando un beneficio esperado o un posthumano saludable.  

Bostrom plantea que posthumano es un ser humano que ha desarrollado por lo menos una capacidad post humana, es decir la habilidad de permanecer completamente sano, activo y productivo, tanto mental como físicamente. Es lograr mejorar en aspectos intelectuales, de disfrutar la vida, de responder con afecto apropiado a las situaciones y personas. 

Con base en estas dimensiones, podríamos pensar que sería muy positivo ser un post humano. Poder ser mejores seres, no es nada despreciable. 

Pero, ¿hasta dónde cada uno de nosotros quisiera ser mejor persona en lo mental, actitudinal y axiológico? ¿Hasta dónde los actores fundamentales de la sociedad lo quieran permitir?

Lo cierto es que la tecnología parece tener la fórmula (el algoritmo). Sin embargo, dicha tecnología hoy tiene un dueño (empresa privada y Estado) que no sabemos con certeza que querrán hacer con todo ese conocimiento y cómo resolverán sus intereses.  

¿Cuáles son las consecuencias imprevisibles de modificar nuestra biología y cognición?, ¿cómo afectará esto al medio ambiente y a la relación entre humanos y máquinas?, ¿se crearán nuevas formas de discriminación y desigualdad social?, ¿cómo afectará esto a nuestros valores, conceptos de identidad y espiritualidad?, ¿quién debería controlar el desarrollo y uso de tecnologías transhumanistas?

De otro lado, ¿cómo evitaremos que estas tecnologías sean utilizadas con fines nefastos o exacerben las desigualdades existentes?, ¿cómo pagaremos por las costosas tecnologías transhumanistas?, ¿cómo se redistribuirán los trabajos y oportunidades en una sociedad transhumanista? ¿el transhumanismo nos llevará a una utopía de salud, longevidad y bienestar aumentados?, ¿o nos conducirá a una distopía de desigualdad, discriminación y control social?, ¿cuál es el papel de la ética, la filosofía y la participación pública en la toma de decisiones sobre el futuro transhumanista?

La mayoría de estos interrogantes aún no están resueltos. La propuesta es continuar con estas y otras inquietudes en aras de nutrir el debate y la reflexión crítica que nos permita como sociedad lograr decisiones responsables sobre el futuro de la humanidad.

*Docente Universidad Católica de Pereira

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