Cuando el corazón también debe ser reconstruido

Crhistian Londoño Orrego

“Jehová está cerca de los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.” Salmo 34:18

En la vida existen pérdidas que no caben en una fría y simple cifra, naturalmente en una emergencia, contamos las viviendas afectadas, los negocios cerrados, las calles que necesitan reparación y los daños materiales, pero hay algo que no aparece en ningún informe; el dolor de quien mira lo que construyó durante años y entiende que debe empezar otra vez.

En un primer momento, volver a empezar es difícil, detrás de una casa hay sacrificios, madrugadas, créditos, sueños y años de trabajo, tras un pequeño negocio hay esfuerzo, ilusiones y una historia que no puede medirse por el valor comercial de lo perdido.

También existe una pérdida silenciosa, descubrir quién está realmente cuando las cosas se ponen difíciles, las emergencias no solamente derrumban edificaciones, también derriba máscaras,  revela los corazones solidarios y exhibe la indiferencia  de los que confunden cercanía con conveniencia, de quienes se acercan cuando existe algo que ganar y de quienes valoran a las personas según cuánto puedan aportarles.

Así que en estos momentos, una pregunta sencilla, un “¿Cómo estás?”, significar mucho; porque no todos necesitamos que nos resuelvan la vida, a veces necesitamos saber que alguien nos vio, que nuestra dificultad importó y que no somos invisibles; por eso debemos recordar a quienes, sin ser ricos, ni vivir en condiciones de extrema pobreza, perdieron  su patrimonio.

Familias que por años con esfuerzo construyeron lo que necesitan levantar, ellos también requieren comprensión, acompañamiento y solidaridad. Una de las grandes lecciones de estos días, es entender que las personas fallan, Incluso aquellas de quienes esperábamos una palabra pueden guardar silencio, por eso nuestra esperanza, jamas puede descansar en la aprobación, ni en la presencia de los hombres.

Solo Jesucristo permanece, el conoce lo que nadie ve, sostiene cuando las fuerzas faltan, provee cuando parece no haber camino y permanece cuando otros se van, estos momentos deben ayudarnos a decidir dónde poner nuestra confianza y donde estaba realmente sostenienda nuestra vida.

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