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sábado, junio 22, 2024

Cosas del tiempo

Es tendencia

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Hugo López Martínez

Columnista

Es propio de la cultura latinoamericana la reunión en familia en ciertas épocas del año por motivos religiosos, profesionales o afectivos. Para entonces, las casas eran una fiesta  en medio de  golosinas, gaseosas, regalos y bailes para niños, jóvenes y el abuelo. Poco después del atardecer, cada quien iba de regreso a sus casas, no lejos del lugar de reunión, sin prevención de nada. Los anfitriones, entretanto, ajustaban un nuevo orden en la casa, barriendo, sacudiendo, lavando ollas, colgando manteles…

 

A la hora de pulsar y parar el reloj despertador, al día siguiente, a nadie se le pasaba por la cabeza que algún día ese rito social  iba a alcanzar y descender del pico ideal de la fraternidad familiar. Porque el reloj biológico de la mayoría de sus miembros, funcionaba igual de día y de noche, el trabajo o el estudio por la mañana, reducción del ritmo laboral   en la tarde y descenso de la presión arterial en las noches.

 

Lo mismo ocurría los fines de semanas, especialmente los domingos. Todos concurrían a la misma hora alrededor de la mesa del comedor, observaban cómo de forma coordinada pasaban un alimento de una punta a otra de la mesa, cómo se aprendía a conocer los secretos de la gastronomía y a levantarse de la mesa con gratitud y buen humor.

 

Hoy se nos ha desfasado el reloj interior. Y también el reloj que nos organiza el encuentro con los demás, incluso dentro la propia familia. Quizás estemos en el comienzo de una nueva ruta de nuestra evolución como especie vivas. Probablemente esta tendencia al individualismo, tan presente en esta época, sea un preludio a la costumbre de bastarse a sí mismo, donde sea el propio individuo quien escoja el lapso para verse con un amigo o un familiar, sea el individuo quien defina qué vale la pena conservar o conmemorar, qué valores sociales sirven aplicar para el goce la vida y de la buena salud. 

 

Después del largo periodo de la Pandemia, de seguro que tendremos que cargar las pilas de nuestro reloj biológico para pensar y actuar frente a los mismos problemas, de manera diferente, original y creativa en lo posible. ¿Cómo activar las hormonas de la felicidad?,¿Cuál es el tiempo del sexo sano y óptimo?, ¿En qué momento practicar un deporte en equipo y poder socializar al mismo tiempo?,¿ Cómo calmar una mente superactiva?, ¿ A qué hora del día rindo, estudio y trabajo mejor?

 

De nada nos sirve el lamento por el tiempo pasado, aquella ciudad de la cultura cívica, tampoco por este desfogue de niños y jóvenes por la tecnología digital. Estamos en el amanecer de otra época, es cierto, con la misma temperatura corporal, mejor prevenidos y comunicados, siempre recursivos,  todavía con mucha gente que va al trabajo con el estómago vacío, sin embargo.

 

La ciencia es solo un medio para encontrar respuestas a problemas de trascendencia universal. Entretanto, interroga, especula, mal interpreta, comete errores, así avanza hacia el conocimiento de las cosas y de las especie humana. También realiza propuestas, aunque se sitúe por fuera del rigor científico.

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