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domingo, marzo 3, 2024

CONCIENCIA SOCIAL O COLECTIVOS ALEJADOS

Es tendencia

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En la medida en que un pueblo identifica sus insatisfacciones y quien o quienes las producen, busca diferenciarse de ellos, a su vez, cuando ese mismo pueblo identifica sus soluciones y sus gestores, tratan de parecerse a ellos. La unidad política como conciencia social, no tiene nada que ver con su percepción ideológica; se puede ser conservador; anapista; liberal retardatario; pertenecer a cualquiera de las organizaciones partidistas monopolizadoras del poder o revolucionario, siendo esto lo que produce la diferencia entre cambio y reinvindicacion. La población que adquiere conciencia social es la única capaz de ofrecer transformaciones territoriales sin importar que su gestor o gobierno tenga cual o aquella militancia ideologica.

El territorio como construcción social siempre será el mismo, lo único que puede hacer que cambie, es la conciencia social de sus habitantes, que se diferencia de las reivindicaciones coyunturales en sus objetivos de ser o no ser un individuo o un colectivo. Se obtienen beneficios aislados o se producen cambios estructurales en las relaciones económicas, propias de un modo y modelo, donde prima el carácter privado de la propiedad, que por razones eminentemente humanas, permanecerá; permitiendo mediante la democracia cambios en la distribución equitativa de la riqueza. Progresismo como liberalismo avanzado si, socialismo o comunismo no, razones emintemente individuales y egoístas.

Colombia intenta avanzar en cambios estructurales en su conformación territorial y su población, solo ella, lo intenta y decide democráticamente romper con su pasado lejano y reciente perturbador. Como es propio en todo cambio los que pretenden ser sustituidos se defienden, utilizando todos los argumentos existentes, así sean falaces, pendencieros o criminales, incluyendo la retórica reivindicatoria, que siendo muy sugestiva, no tiene nada de política. La estrategia es parecerse pero no comprometerse, todo en razón a la falta de conciencia social.

Lo que pareció un triunfo popular para unos hoy sugiere una pérdida para otros. Se elige un gobierno en transición progresista basado en reformas históricas que pretenden no solamente romper la inequidad, conservando el carácter privado de la propiedad, sino un avance real en las relaciones sociales, que tienen sentido, solo porque la población lo determina y exige como poder popular sin determinantes ideológicos. Extrañamente el mismo pueblo rompe su propósito, regresando impávidamente a su pasado, donde la sumisión; criminalidad; esclavismo; niveles de corrupción sin límite, inmersos en la impunidad y el despotismo, han sido el referente histórico, pero eso nos les importa, paradoja de una conciencia inducida y manipulada que los convierte en colectivos alejados de la realidad imperante.

Los colombianos se doblegan fácilmente cuando son sujetos de reivindicaciones individuales, perdiendo su capacidad de ser colectivos. Los obreros atrasados superan a sus congéneres politizados; la salud como derecho se cuestiona en razón a la prebenda individual: “Yo soy bien atendido y poco o nada me interesa lo de los demás”; “si a mí me reconocen una pensión, aun precaria, yo soy un privilegiado sin importar la existencia de una vejez desprotegida”; “la participación tributaria es buena, siempre y cuando no me toque pagar”; se prefiere lo regresivo a lo progresivo, en razón a que soy elusor o evasor o lo más grave, no tengo nada con qué participar, por lo tanto, no me inmiscuyo.

Los seres humanos por su naturaleza deben ser pacifistas pero cuando no tienen conciencia social o política, se vuelven violentos, con el agravante, muy propio de su cultura de atajo, que solo actúan como promotores o mejor, en idioma propio, son unos coberos, “un bobo cariado mata hasta su mama”, comentan en los círculos de pensamiento parroquial, los filósofos populares, que de pensar políticamente, ni mu.

Como colofón se puede afirmar que lo sucedido recientemente en las justas presidenciales, es la manifestación inexorable de una transición en etapa inferior, modos de ocupación en avance que solo son posibles con la participación inteligente del pueblo con conciencia social y esto es precisamente lo que no se tiene. Petro es la expresión política de un pueblo que pretendió ser insumiso, pero es posible que no lo logre porque carece de estructura política, excepto que haya un viraje relevante y la conciencia social fortalezca al colectivo amparando sus pretensiones, se está a tiempo. La premisa de identificar enemigos y diferenciarse, no es propiamente lo pretendido; parecerse a los amigos de clase es un anatema, por lo tanto, lo que está sucediendo y seguirá sucediendo es previsible y predecible. En Colombia no hay unidad popular ni tenemos dirigentes validos que la promuevan. 

A los colombianos no les gusta que les digan la verdad y las culpas propias se las echan a los demás, conciencia social equivocada.

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