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jueves, mayo 23, 2024

Con la misma pasión que creamos ídolos, los destruimos

Es tendencia

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*Rodrigo Tabares Ruiz
Columnista

Un alto porcentaje de los colombianos asumimos posiciones extremas, pasionales ante diversas situaciones, dejándonos llevar por los sentimientos, sin pensar con detenimiento en sus consecuencias. Uno de los espejos que muestra la manera como se desbordan estas emociones tiene que ver con el deporte, la religión y las posiciones políticas e ideológicas.

Como escribió el nobel de literatura, García Márquez: “…somos una sociedad sentimental en la que prima el gesto sobre la reflexión, el ímpetu sobre la razón, el calor humano sobre la desconfianza. Tenemos un amor casi irracional por la vida, pero nos matamos unos a otros por las ansias de vivir. Destruimos a los ídolos con la misma pasión con que los creamos”.

En nuestra cultura, el término medio no existe; nos movemos de un extremo a otro, del elogio desbordado a la crítica despiadada, lo que se refleja en el comportamiento de muchos de nuestros compatriotas y de un sector de la crónica deportiva, la cual se va lanza en ristre contra los deportistas de nuestro país cuando no se dan los resultados.

Un día la selección colombiana de fútbol es la mejor del mundo porque en una noche de inspiración goleó 5 por 0, en su propio estadio, a la encopetada selección argentina; pero otro día es calificada como la peor, después de una derrota ante Venezuela.

Así sucede en ciclismo. Quienes hasta hace poco tiempo se despachaban en elogios por las actuaciones del gran pedalista Nairo Quintana, hoy lo crucifican por sus resultados en el Tour de Francia, desconociendo su brillante palmarés, que lo convierte en el mejor ciclista latinoamericano y en uno de los 20 mejores del mundo según el ranking de la Unión Ciclística Internacional.

La historia de muchos de nuestros grandes deportistas es muy similar. A punta de sacrificio, voluntad, verraquera y ganas superaron las adversidades hasta llegar a la élite del deporte mundial.  En sus inicios pocos contaron con el apoyo de personajes que cuando llegan los triunfos se suben al bus de la victoria, aparecen en la foto y hacen promesas que luego no cumplen.

En consecuencia, los colombianos debemos afrontar de manera mesurada no sólo las derrotas, sino también los triunfos, debemos valorar los logros de nuestros deportistas en sus justas proporciones y brindarles apoyo en los momentos buenos y malos.
*Universidad Cooperativa de Colombia

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