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lunes, julio 22, 2024

Con la corrupción no vamos a ningún Pereira

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Oscar Alberto Diaz Garcia
Columnista

El veinte de julio Duque proclamo el país como el de la equidad y la legalidad; como si hubiese sido muy legítimo, legal y ético, días antes, que el congreso se negara a dar una ley real y adecuada para acabar la corrupción, llevándola a su mínima expresión hasta desaparecerla. Colombia, como lo acaba de afirmar Fernando Londoño en su comentario de Las Dos Orillas, “desprecia el poder judicial que padece; lo dicen todas las encuestas y se trata de un sentimiento creciente”.

Desprecia tanto ese poder judicial, que no sería extraño entrar en desobediencia civil, dado que la impunidad supera el 95 % en los crímenes que se cometen. Desobediencia a leyes absurdas, emanadas de un congreso corrupto, e interpretadas y aplicadas con dicha infinita por unos jueces y cortes igual de sucios. Duque les hace venias. Es el contubernio feroz de los tres poderes del estado contra su pueblo.

El Centro Democrático a pesar de ser el partido de gobierno, no hace gobierno, no sabría si para su infortunio o su satisfacción. Porque queda a salvo de pertenecer al contubernio al cual me refiero. Y queda a salvo, porque sus gentes de la base y muchos de sus congresistas se diferencian de las huestes de partidos tradicionales y de movimientos nuevos en los cuales sigue mandando la corrupción que les permite tener representantes, senadores, diputados y concejales de mañas e ineptitud probadas.

Juan Gossaín comentaba hace poco en un artículo suyo sobre Singapur, el país ejemplar en su desarrollo. A la vez que en Colombia el congreso repudiaba normas para combatir la corrupción, “casi al mismo tiempo como una ironía del destino, en Singapur expedían nuevas normas para seguir combatiéndola. El milagro económico y legal, el imperio de la ley, le dicen sus vecinos asiáticos. Singapur es líder mundial en salud, educación y lucha contra la corrupción.”

Así fue como Singapur hizo el milagro: con decisión, enseñándoles a los jóvenes en sus programas de estudio la asignatura de la ética pública. Si los pereiranos queremos recuperar nuestro proverbial civismo, tenemos la opción de elegir un alcalde, unos concejales, diputados y un gobernador, que no se parezcan en nada a los mismos de siempre. Nuestros candidatos del Centro Democrático son tan buenos, que se diferenciaran del mismo Presidente, quien con sus promesas incumplidas está haciendo quedar mal su partido. Duque, al decir de Londoño Hoyos, se mostró en su discurso tan satisfecho con su obra, que nos asalta el temor de que quiera seguir como viene”. Colofón: desde aquí podemos darle a Duque una lección para que aprenda a ser cumplido, de otra forma no llegamos a ningún Pereira.

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1 COMENTARIO

  1. El Centro democratico, mas conocido por sus siglas Centro Delincuencial, es el partido que representa toda la podredumbre, el narcotrafico y la violencia. Acaso pretenden desconocer que mas de medio gabinete de Uribe resulto en la carcel o huyendo?. Quieren desconocer que lo unico que le dio Odebrecht a Uribe fue la mano de agradecimiento por el contrato?.

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