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lunes, julio 22, 2024

¿Cómo ser un pereirano optimista?

Es tendencia

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Luis García Quiroga
Columnista

Hace pocos días un influyente empresario habló por emisoras locales de los éxitos de su negocio y la reactivación económica de su sector poniendo énfasis en la necesidad de ver las cosas positivas haciendo a un lado las negativas.

Se trata de un pereirano que ha sido miembro de juntas directivas de Pereira mostrando interés por los destinos locales. Mi opinión crítica no encarna nada personal.

Nuestro empresario tiene razón al predicar optimismo, pero está equivocado de cara a la realidad fáctica. Tiene razón porque Pereira, cuya tradición de gentes pujantes y con vocación de liderazgo, merece mejor suerte y más hechos positivos que generen optimismo.

No estan erradas las encuestas cuando dicen que Pereira va mal. Ni quienes señalamos que la ciudad se quedó sin líderes con la polenta para dar soluciones claras y contundentes a la dilatada crisis de movilidad vial, inseguridad ciudadana, pobreza extrema en 66 mil hogares según el índice de giny.

Cómo ser optimista viendo la tragedia de La Esneda y centenares de familias en zonas de riesgo porque nuestros líderes se hicieron los de la vista gorda con el negocio electoral de los invasores de oficio, ampliamente conocidos.

Es fácil ser optimista cuando vivimos en la otra Pereira que no siente nada en las noches tristes del parque La Libertad donde soldados con camuflado reparten colada y sopa a personas que necesitan ingresos y oportunidades.

Siempre ha habido pobreza y miseria, me dijo alguien que aprecio. El problema es que cada día es más grande la bomba social de la inequidad que se pretende camuflar con asistencialismo miserabilista. El deterioro social crece como el sueño de las escalinatas de Zalamea Borda. Cuando se es feliz y optimista, los infelices no existen.

Para colmo de males no ayudan ni la inflación galopante ni este invierno eterno, que, con la corrupción, son los peores impuestos que castigan a los pobres, clase media, microempresarios y a los agricultores que ya no pueden impedir la inseguridad alimentaria.

Nunca ha habido en el centro de Pereira más comercio informal. La percepción tozuda, impide creer en la reciente cifra según la cual la informalidad laboral descendió 3.8%.

Ya ni siquiera vale la pena criticar al alcalde o al gobernador. Cualquiera que sea, será impotente para superar las necesidades de vías terciarias vueltas chicuca y así por el estilo todo lo demás. Las necesidades desbordan la capacidad de soluciones efectivas. No son factor de optimismo.

En el contexto, es más probable que un optimista hable de lo que le conviene; o que sea un optimista mal informado. Lo que todos queremos son hechos que nos hagan creer en el optimismo tan necesario para la buena salud del territorio. 

Para estar informado

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2 COMENTARIOS

  1. Hola, Luis. Totalmente de acuerdo contigo. El modelo socio-económico que nos vendieron es simple: PERMITAMOS QUE LOS RICOS SE HAGAN MAS RICOS, QUE ESTOS, A TRAVES DE LA DEMANDA GENERARAN EL EMPLEO QUE SACARÁ DE LA POBREZA A LOS MISERABLES. El problema es que el argumento es falso. En Colombia, cuando los ricos se hacen más ricos: a) ahorran en dólares, b) viajan al exterior, y compran allá. No demandan en Colombia, c) los ricos están a dieta, porque pretenden lograr la eterna juventud: no compran productos a los campesinos. Total: esa famosa cadena de transmisión de la felicidad (rico compra para generar empleo al pobre) es falsa en Colombia. Ese empresario optimista debe estar en Cartagena gozando del nuevo apartamento que compró en la pandemia gracias al incremento de precios descontrolado y a la posición monopólica de qie goza su empresa,

  2. Y a eso agréguele que la comunidad todos los días mas ignorante e intolerante, la agresividad es por todos lados , no se puede ser optimista cuando la comunidad del
    País mas feliz del
    Mundo no aporta !!!!

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