Ciudades vivas

Gilberto Trujillo

Ese aciago día, a las 7:34 A.M. Diana salió de su apartamento en el centro de Pereira -peatonal de la calle 18 entre 6ª y 7ª- para su trabajo en el SENA sin saber que iba a desaparecer. La tierra crujió y la cámara de la fachada captó su expresión de advertencia a los demás habitantes del edificio para que salieran corriendo porque el mundo se iba a acabar. De tal tamaño era lo que estaba sucediendo. Sin embargo, y sin explicación, su camino no fue detectado. Simplemente, se unió a las estadísticas. Su niña, su parcerita -siempre juntas- no sé dónde está. Parece que con su abuelita. En un imaginario mío, y sin soportes, llegué a la única conclusión lógica: tomó el atajo por la calle del “tuvo” (solo los pereiranos sabemos cuál es) y fue allí donde la edificación, situada al frente de la parte trasera de la alcaldía… se desplomó. Nadie ha podido contactarla. Escombros, miles de toneladas de escombros que no sabemos dónde van a parar. La otrora querendona, trasnochadora y morena terminó en obra negra. Gran dolor que nos embarga. Sin embargo, debo referirme a la decisión del gobierno de aplazar los vencimientos tributarios y creo que se quedaron cortos. Lo decidido no corresponde a la grave realidad, y citaré solo dos ejemplos: 1.- Las declaraciones de renta de personas naturales solo abarcan hasta el número 26, 2.- No dicen nada sobre el IVA, ni el aporte especial a la Administración de Justicia a cargo de las notarías, debe tenerse en cuenta que todas las notarías quedaron semidestruidas. Entonces esperemos a ver si se corrige este tremendo error.

Otras opiniones

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -