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sábado, marzo 2, 2024

Cinco culpables y no pasa nada en Pereira

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Buses, busetas, volquetas, camiones y carros viejos deambulan por todas las calles con una chimenea negra permanente; esas pequeñas cosas que nada tienen que ver con contaminación industrial, deforestación o huella de carbono, producen contaminación, tos y cáncer de manera permanente. Ese aparente humo paisajístico que se diluye en el aire y se esfuma definitivamente, produce un daño terrible que si no mata, produce cáncer o demasiadas enfermedades. Si un niño de meses en un andén recibe bocanadas de humo seguidas de varios de éstos vehículos, puede morir en el acto. Si es el caso de un adulto, puede morir posteriormente víctima de cáncer. Este diagnóstico es diario y demostrado científicamente por los que saben. La legislación es abundante y contundente, sin embargo los tubos de esas chimeneas no salen hacia arriba sino hacia abajo o los costados. La chatarrización existe y hay muchas prohibiciones al respecto. Las instituciones y autoridades de todo tipo lo saben, conocen el problema y la solución. Los transeúntes no caminamos amigablemente, los deportistas, ciclistas, trotadores en vez de tener ambiente sano, recibimos toxinas. Ese es el problema actual y debemos actuar para evitar muertes, accidentes y enfermedades. No esperemos una muerte en la calle por este problema tan fácil de solucionar. A diario nos quejamos de las consecuencias del cambio climático, a diario nos quejamos de oleadas de calor inusuales, a diario nos quejamos del incremento desaforado de lluvias por encima de los niveles de hace décadas, a diario nos quejamos de inundaciones, avalanchas y daños en cultivos; lo triste es que la cultura nuestra es contradictoria, por un lado sabemos lo que esta ocurriendo como fenómenos atmosféricos y le echamos la culpa al “cambio climático”,  pero de otro lado todos los días nosotros mismos somos los culpables. No sé a quién inculpan los medios y ciudadanos como responsables de esos cambios ambientales esperando foros mundiales y que alguna generación por fin le ponga el cascabel al gato; es muy sencillo, cada uno de nosotros es el responsable, no se necesita ser un industrial contaminante, un avión, un barco o tirar bolsas plásticas a la basura; por eso veo en el caso de esta columna, que a diario en las calles los vehículos de trasporte público y muchos privados están contribuyendo a que el cambio climático nos la cobre. La pregunta es quienes deben actuar frente a esta denuncia, creo que son muchas las autoridades a las que les compete actuar de manera inmediata; no le echemos la culpa a que el espíritu santo es el que contamina y propicia el cambio climático.

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