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miércoles, abril 17, 2024

Cien años de la Universidad Libre (I)

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Jaime Cortés Díaz

Columnista

Previa a la Convención Liberal de Ibagué en 1922, las baquetas desempolvadas comenzaban a lo lejos a redoblar sobre carnaduras de tambores desvencijados y en tono de guerra llamando al desquite de la de “Los Mil Días” acaecida en 1889 y por las secuelas contra el partido, el asesinato en 1914 del líder Rafael Uribe Uribe y el fraude que negó la elección presidencial del General Benjamín Herrera Cortés, el 12 de febrero de aquel año. A propósito de Uribe, un conocedor mundial de su tiempo, vislumbró un centro superior de formación sin dogmatismos, en el cual la criticidad fuese condición para la discusión, promoción del pensamiento abierto y la dignidad humana en beneficio de las reivindicaciones sociales. Conoció la Universidad Libre de Berlín que contenía esos conceptos y a otras europeas que con esa denominación (Libre), alimentaban el saber respetuoso sin ataduras. Y Herrera, conductor militar, estratega de combates en defensa de la libertad, en una actitud que enaltece su nombre en la Historia, maltratado para impedirle el paso a la jefatura gubernamental, después de haber servido en múltiples causas en su condición de promotor de paz, pues, tiempo atrás había envainado su espada acuñando la frase de su conducta: “La Patria por encima de los partidos”, desvaneció los tamboriles que auspiciaban tragedia. El ambiente aún pesado por la Primera Guerra Mundial y el desastre político-económico del país en ese 1922, se realiza dicha Convención en el Teatro Tolima bajo la inspiración de Herrera con claros derroteros para la marcha de la nación, que se fueron cristalizando de inmediato y a lo largo de los lustros venideros.

Con el fin de rememorar este marco emblemático de hace cien años, la Universidad Libre, presidida por Jorge Alarcón Niño (35.000 estudiantes, 7 seccionales), fruto de las decisiones del magno evento, acaba de realizar en Ibagué, en el mismo escenario convencional, un encuentro académico para  recordar aquellas jornadas de reafirmación por la paz, la convivencia, la educación, la transformación social que, sin duda, siguen cobrando vigencia a la luz de los requerimientos de la población y evitar así el desplome de la República. Fue un acontecimiento pleno de simbolismo, patriotismo, invocador de  la integridad, la equidad, el trato igualitario y la participación de hombres y mujeres en el establecimiento de la grandeza perdurable.

Importantes expositores recrearon la historia de esos momentos episódicos con especial relieve en la obra de Herrera y las propuestas aprobadas en la Gran Convención, entre ellas la creación de la Universidad Libre, su legado más preciado que abrió puertas en 1923. Al año siguiente murió el caudillo lleno de gloria y sin rencores.

La Libre no pertenece a ninguna bandera partidista, particular o gubernamental, es autónoma por ley y bien lo dice el exconsejero de Estado, tratadista y actual presidente de la Seccional Pereira, Miguel González Rodriguez, en su intervención ante los ilustres concurrentes a la cita centenaria: [es],  “entidad sin ánimo de lucro para darle participación en sus órganos de dirección a los profesores, a los egresados de ella y a sus estudiantes, elegidos popularmente, como continúa hasta el día de hoy”. También trae a colación el doctor Miguel la cita de El Diario Nacional de sep. 3 de 1923, a un  año y meses de su fallecimiento, atribuida al escritor Eduardo Nieto Caballero (Lenc): “Es algo extraordinario ver a un guerrero que acaba su vida fundando una universidad. Si el General Herrera  triunfa en su intento, dará el salto a la estatua”. Y lo dio.

En su testamento, el General dejó claro el ambiente filosófico en que se desarrollaría el ALMA MATER: “La Universidad Libre no debe ser un foco de sectarismo ni una fuente perturbadora de la conciencia individual; este establecimiento debe ser una escuela universal, sin restricciones ni imposiciones; este hogar espiritual debe ser amplísimo templo abierto a todas las orientaciones del magisterio civilizador y a todas las sanas ideas en materia de educación; nada que ate la inteligencia ante los prejuicios y las preocupaciones, pero nada tampoco que atente contra la libertad ni la conciencia del individuo”.

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