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Pereira
miércoles, abril 17, 2024

Centrar las discusiones

Es tendencia

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La intensidad de los debates entre el gobierno y la oposición por las reformas  en trámite han dejado de lado un asunto de fondo; la Constitución política. Y no es de poca monta pues si bien la ley que define el Estado no es inmutable, mientras exista es el límite dentro del cual deben resolverse las diferencias de los ciudadanos. Si no se acepta ese punto de partida estamos ante una  dictadura y los mecanismos de ajuste serán otros.  Pero teniendo como hipótesis que aun vivimos en un Estado de derecho, su razón de ser  es  asegurar la unidad de la nación, la convivencia, el trabajo, la justicia, la libertad y la paz dentro de un marco democrático. Toda actuación pública o privada que se desvíe de esos propósitos es ilegal.  No está dentro del orden jurídico  atacar la autonomía territorial, la iniciativa privada  o ser indolente  frente a los violentos alegando una mayoría electoral o un programa de gobierno porque hay un cerco de garantías dentro del cual se debe actuar. Lo dicho es válido para la actuación de las autoridades locales. No es constitucional limitar permanentemente la movilidad de los ciudadanos  con el pico y placa porque es una potestad  exclusiva del congreso, lo dice el código de tránsito. No es legal que se demoren los trabajos urgentes  en las carreteras alegando asuntos de trámite, porque cada una de las muertes prevenibles con las mejoras  es una afrenta a un derecho superior. Entre otras cosas porque ya existe suficiente jurisprudencia sobre la injusticia del exceso de formalismo para denegar derechos fundamentales. Por supuesto que podemos tener diferentes puntos de vista, pero imponer los propios a costa de retorcer los fines principales del Estado arriesgando vidas y bienes es criminal.

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