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miércoles, julio 24, 2024

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Gabriel Alberto Toro Peláez
Columnista

“El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”.(Simón Bolívar)

Muchos creen que patriotismo es vestir una camiseta colombiana; saltan y gritan cuando juega nuestra selección de fútbol y se embriagan con el triunfo de Egan Bernal en el Tour de Francia. Y otros se uniforman para marchas de protestas lideradas por fuerzas izquierdistas. Con todo respeto: eso no es patriotismo.

Los triunfos de nuestros coterráneos son motivos para celebrar masivamente, con prudencia, felicitando a quienes los obtienen. Pero, esta época Bicentenaria debe servirnos para reflexionar sobre el verdadero amor a nuestra Patria.

Recordemos el grito de Simón Bolívar: “Coronel, ¡Salve usted la patria”, con respuesta inmediata de Juan José Rondón: “Es que Rondón no ha peleado todavía”. Episodio patriótico de la batalla del Pantano de Vargas, el 25 de julio 1819, para derrotar al ejército realista, paso efectivo para lograr la libertad el 4 de agosto, hace doscientos años.

Ese grito bolivariano se lo trasladamos a nuestro presidente Iván Duque: “Salve usted la patria”. Colombia está gravemente herida con los inmensos desfalcos públicos, con la bamboleante justicia, con la estrategia malintencionada de los “mamertos” para asumir el poder “cueste lo que cueste”, aprovechando el espurio Pacto de Paz en favor de los peores delincuentes, el cual fue derrotado mayoritariamente con el NO el 2 de octubre 2016, pero sisado por Santos; la entrega de valiosas partes de nuestro territorio a otros países; los negocios torticeros con firmas internacionales que dejó montados la administración anterior; y, el orden público de importantes zonas, manejado por criminales de todos las pelambres.

Señor Presidente Duque: “Salve usted la patria”. Invite al pueblo a vestir la camiseta nacional, para hacer sentir el dolor por la pérdida de nuestros mares, por la muerte a mansalva de nuestros soldados, por la violación de niños, por las voladuras de acueductos y por el engaño guerrillero.

Es impostergable el restablecimiento del civismo, el amor por el terruño; el respeto por la autoridad de la cual son tesoneros visibles: padres, soldados, policías; el valor de nuestros símbolos patrios (himnos, banderas, etc.); los valores religiosos, integridad familiar y la buena conducta ciudadana.
“!Salve usted la patria!”

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3 COMENTARIOS

  1. ¡Qué columna más desafortunada!
    Lambericas, por decir lo menos.
    Para la próxima, por favor, esfuércese más para producir algo que de verdad valga la pena de leer.
    ¿Por escribir eso le pagan?
    Bueno, se llama «Libertad de Expresión»; eso debo admitirlo. Pero no abuse!

Los comentarios están cerrados.

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