19.8 C
Pereira
miércoles, julio 24, 2024

Camino a Siracusa

Es tendencia

- Advertisement -

Iván Tabares Marín

Columnista

Siracusa era en el siglo IV antes de Cristo un reino situado en la costa este de Sicilia, la isla que hace las veces de “balón” de la bota italiana. Atenas, la cuna de la democracia, quería contar con el apoyo de ese reino en los conflictos con Esparta y Persia. Platón viajó a Siracusa en el año 388 a. C. invitado por Dion, consejero del rey Dionisio y seguidor del filósofo, para tratar de orientar al gobernante. El mejor gobierno es el de los filósofos, conocedores de la verdad y los valores de una sociedad, enseñaba Platón.

La franqueza del filósofo desencadenó la ira del déspota, quien ordenó su salida de la ciudad en un barco de piratas y pagó para que lo asesinaran; pero los piratas prefirieron venderlo como esclavo en una isla griega de donde pronto se fugó. Tenía 40 años. Luego, en el año 366, Dion intenta otra vez el encuentro de su maestro con el nuevo monarca, Dionisio II; pero tampoco funcionó. Platón fue encarcelado y luego liberado por la tensión política entre Siracusa y Atenas.

En 1933, otro filosofo creyó también tener la clave del buen gobierno, se vinculó al Partido Nacionalsocialista de Adolfo Hitler, a pesar de que tampoco tenía experiencia en política y, como Claudia López o Gustavo Petro, nunca había administrado una tienda. Su nombre era Martín Heidegger, pionero del movimiento que destruyó toda la filosofía anterior a nuestro siglo, incluida la de Platón. A la edad de 44 años pensó, con una ingenuidad inexplicable para sus amigos y discípulos, que sus teorías podrían orientar la barbarie nazi.

Ese año fue nombrado por los nazis rector de la Universidad de Friburgo.  Un año y medio después renunció, aunque colaboró con el Partido unos años más. Cuando decidió retirarse de la política para volver a su refugio de la Selva Negra a filosofar, alguien le preguntó: “¿De regreso de Siracusa?” La ironía recordaba el fracaso de los filósofos y teóricos en la política.

Camino a “Siracusa” se encuentra en nuestro país el rector de otra universidad, Alejandro Gaviria, con el mismo propósito de Platón y Heidegger: enseñarle a los mediocres políticos el arte de Gobernar que conoció en los libros. Ha dicho más incongruencias que Platón a los dictadores de Siracusa o que Heidegger a los nazis. No sabe si es de centro, derecha o izquierda; no quiso escuchar la oposición de su hija a su candidatura; hasta el ingenuo hijo de Galán lo supera en las encuestas.

Aunque economista, quiere jugar con los Verdes, cuyo interés, como el de la Primera Línea, es destruir nuestra economía. Gaviria quiere enseñarle a gobernar a la déspota de los Verdes, quien se ufana por su doctorado que de nada le sirvió como alcaldesa. Pronto veremos a Alejandro Gaviria de regreso a la universidad de donde no debió salir. El ciudadano mal informado no vota por el más sabio, sino por el que mejor engañe.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -