Bendito idioma español

Rodrigo Ocampo Ossa

La  palabra exacta para describir el gobierno que termina es especialmente difícil porque la cantidad de desafueros cometidos en aspectos como la salud, el erario público o el respeto por la verdad  y la majestad del cargo requerirían un listado de adjetivos muy extenso, a menos que se sustituya por un insulto, que no vale la pena  porque estaríamos a su nivel.  Pero la riqueza del idioma español tiene una majestuosa, REPROBO, que entre sus significados contempla ser antítesis de PROBO.  Dice el diccionario de la Real academia de la Lengua en su cuarta acepción que el adjetivo equivale  a malvado, maligno, perverso, pérfido, malo, maldoso o malulo.  ¡Qué maravilla! Una sola palabra contiene todo lo que uno quisiera decirle en la cara a Gustavo Petro por su desprecio a la sociedad colombiana y a sus valores, por exponer al país ante las demás naciones y los organismos internacionales como un lugar de comedia, por su destrucción de la economía   y valores como la convivencia. Porque volvimos a ser parias cuando viajamos porque exportamos desorden y corrupción  a cuenta de una ideología que no ha prosperado en ningún lugar del mundo y se nos quiso imponer, afortunadamente sin éxito, dado su  los fracaso ante la realidad. Sobrevivimos de milagro. Ahora debemos empeñarnos en recomponer el maltrecho tejido social  acompañando el gobierno entrante, deponiendo la pugnacidad en que caímos por culpa del odio inculcado a la sociedad como mecanismo de división y apropiación del poder y dejar de crear conflictos por naderías. A trabajar se dijo.

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