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jueves, febrero 29, 2024

Ave de carroña

Es tendencia

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*Lina María Arango D

Columnista

Yo es que sigo sin entender para donde se le fue el discurso a Lina Arango, pasó de ser “la mariposa verde” a “ave de carroña”, escribió una docente de la UTP en mi red social Facebook, como reacción a una crítica que hice en la campaña presidencial sobre el machismo de izquierda que rodea a Gustavo Petro.   

He escrito mucho sobre la importancia de la participación política de las mujeres, las barreras que tenemos para lograr ser electas y la violencia de género que en este contexto afrontamos y muchas veces callamos las candidatas para no ser descalificadas como débiles, sensibles, que nos victimizamos o que perdemos el tiempo en nimiedades. Y así, las mujeres violentadas sicológicamente, vamos dejando pasar las agresiones, para no vernos “conflictivas”.

De acuerdo con la “Encuesta de percepción de mujeres electas” realizado por el Instituto Holandés para la Democracia, los apelativos ‘histérica’, ‘menopáusica’, ‘loca’, ‘prostituta’, ‘bruta’, ‘perra’, ‘vieja’, son los más usados. Además de esta agresión, también se encuentran los chismes, la difamación, la discriminación, la descalificación y la invisibilidad – NO NOMBRAR-.   Las consecuencias de estas agresiones repetitivas, generan en las víctimas ansiedad, desolación, aislamiento y soledad. Muchas se desilusionan de la política y dejan sus carreras. El 22% de las mujeres encuestadas plantearon esa decisión.

Durante tres años seguidos y después de haber sido candidata a la gobernación de Risaralda y al senado, asumí en silencio y  sin red de apoyo,  cientos de comentarios descalificantes y agresivos en redes sociales, no sólo de desconocidos, si no de personas cercanas.  Este es uno de los costos a asumir cuando se toma la decisión de hacer política; sin embargo, noté un tema que en mi experiencia no había abordado técnicamente. Las actitudes violentas que más impacto me causaron provenían de mujeres de sectores alternativos y activistas feministas quienes sí lograron afectarme emocionalmente.

Con calificativos como paquetazo, feminista de escritorio, superficial, disfrazada, y chismes que replicaron sin intentar verificar, algunas mujeres, con quienes coincidimos en temas sociales y ambientales, pasaron a descalificarme públicamente por no compartir sus puntos de vista y apoyos políticos. ¿Por qué lo hacían público? Son mujeres visibles, líderes y feministas. El trámite de sus desacuerdos conmigo podrían hacerse en privado. Pensaba.

“Ave de Carroña” colmó mi paciencia, no sólo por la carga ofensiva del comentario, sino por el contexto. No conozco a la remitente del mensaje, pero en su calidad de docente, del sector cultural y representante de una Universidad Pública, considero importante analizar este caso no solo por el impacto de quien lo hace, si no por el silencio de quienes observan la agresión, la apoyan y sobre todo por la reacción de algunas mujeres activistas feministas que vieron el post y en ningún momento cuestionaron la ofensa.

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