Auxilio, Señor Alcalde

Fabian Henao Ocampo

Me llegó una comunicación de una vecina del barrio Camilo Torres, sector 3,  en la que hace un llamado urgente al alcalde de Dosquebradas Roberto Jiménez Naranjo. Según la ciudadana, en esa parte de Dosquebradas vive un grupo de ciudadanos, algunos de ellos extranjeros,  que han alterado por completo la tranquilidad del barrio: se la pasan poniendo música a alto volumen con un bafle gigante durante las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana; no descansan un segundo ni dejan dormir a nadie.

Como bien sabemos los ciudadanos, el exceso de ruido en las zonas residenciales está prohibido por las normas de convivencia y debe ser regulado con rigor por las autoridades competentes. No estamos hablando de una simple incomodidad pasajera o de una molestia menor de vecindad, sino de la vulneración sistemática de un derecho fundamental: la tranquilidad y la salud mental de toda una comunidad.

La contaminación auditiva prolongada deteriora la calidad de vida, genera estrés crónico y destruye el tejido social de los barrios. Cuando la Policía y las inspecciones de policía guardan silencio o actúan a medias ante los reiterados llamados de auxilio, se envía el  mensaje de impunidad que deja a los habitantes en estado de indefensión frente al desorden y la ley del más fuerte.

La situación ha llegado al punto en el que muchos propietarios, al no obtener respuesta de las autoridades, han optado por trasladarse del sector;  sin embargo, al desocupar, arriendan sus propiedades, lo que facilita la llegada de otros más bullosos, alimentando el círculo vicioso de deterioro urbano. El llamado es urgente para el señor alcalde, al inspector de policía y el Señor comandante. Hay ancianos, hay niños y hay enfermos, necesitamos un poquito de paz.

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