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sábado, mayo 18, 2024

Aquí está el bobo

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Rubén Darío Franco Narváez

Columnista

Ya no hay dudas, en Pereira está el bobo que: paga todo, come de todo y lo engañan con todo. Claro, como aquí está el bobo, a los indolentes les importa un bledo la salud de los consumidores.

Parece que se adelantó la navidad para los bobos:

Hace escasos días, la Policía Judicial capturó -en un matadero clandestino de la vereda El Chocho de Pereira-  a desalmados de una red delincuencial que comercializaba carne de caballos y bovinos enfermos en municipios del Eje Cafetero y departamentos aledaños. Esa carne contaminada, fue materia prima para afamadas fábricas de empanadas. Más de un bobo cuando se enteró de la noticia, sufrió náuseas.

Y, en Navidad, un respiro de alegría para los periodistas con los conciliadores de Cámara y Senado que retiraron el artículo 68 de la Ley Anticorrupción  que estipulaba el siguiente castigo: “el que mediante injuria o calumnia pretenda atacar u obstruir las funciones constitucionales y legales de algún servidor público, denunciando hechos falsos sobre él o su familia, incurrirá en prisión de sesenta (60) a ciento veinte (120) meses y multa de trece puntos treinta y tres (13.33) a mil quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes, sin que sea procedente algún beneficio o subrogado penal”. En plena campaña electoral, incineran una pretendida mordaza para la libertad de prensa en Colombia. Más de un periodista bobo creyó el cuento; hasta el señor Presidente que había anunciado la objeción al entuerto jurídico.

Pero… cómo aquí, en Pereira está el bobo, sigue comiendo de todo:

A la vista de las autoridades competentes y sin aplicar las normas sanitarias para el control de comidas y bebidas, en la gran mayoría de restaurantes -a ojos abiertos- observamos la falta de higiene en la preparación de alimentos. Más de un bobo sigue frecuentando esos lugares.

En la mayoría de panaderías vemos expuestos al polvo: panes, buñuelos, empanadas, ya manipulados antihigiénicamente. Más de un bobo sigue consumiendo esos productos.

En los principales parques de la ciudad (Bolívar, Lago Uribe, Libertad, Guadalupe Zapata) circulan sinnúmero de carritos con variados comestibles de dudosa procedencia. Más de un bobo, con el consuelo de que el tinto es barato, se autodenomina: “el mejor cliente”.

Y… cómo aquí en Pereira está el bobo… todos se aprovechan de él.

Para estar informado

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