19.1 C
Pereira
lunes, febrero 26, 2024

Altas expectativas: semilla de grandes decepciones

Es tendencia

- Advertisement -

Julián Cárdenas Correa

Columnista

Un supuesto en el contrato social que nos cohesiona como sociedad y nos ayuda a que, entre todos, buscando el interés individual, aún logremos avanzar; podría ser el de la buena fe. Pero creo que es una muestra de honestidad, reconocer que la “buena fe” es a veces más un deseo o una suposición inocente, que una realidad.

Las estrategias que se le criticaron a la derecha en su momento en pleno proceso de paz, fueron, muchas de ellas ruines y falsas; estuvieron influenciadas por la mala fe; no por la buena fe.

Ahora, la superioridad moral que la izquierda esgrime y asume que posee, termina siendo una mezquindad, por cuanto no se requiere mucho esfuerzo para identificar que la mezquindad no es propia de la derecha, ni siquiera de la izquierda, la mezquindad y la mala fe, son simplemente inherentes a los seres humanos, por fortuna, no en todos nosotros.

El problema es que muchos asumen, de manera hipócrita, que son superiores al resto, desde lo moral e incluso desde lo intelectual.

Los dichos de Ernesto Macías en su momento se criticaron y con justa razón. Pero la izquierda con Daniel Quintero tiene tiros muy similares. El problema entonces no es que los otros son peores, simplemente, unos reconocen que no son los referentes morales del resto de la humanidad; los otros asumen que sí.

Confieso que me pareció una bajeza lo que la senadora electa del Pacto Histórico, Isabel Zuleta,  reconoció que fue una estrategia de ese partido político, en contra del candidato Sergio Fajardo. O sea, entre quienes se consideran superiores moralmente al resto, como los miembros del Pacto Histórico, hay también malas personas, también calculadoras, también esclavos del interés propio.

¿Qué los hace diferentes entonces? En teoría, todo, en la práctica… nada… o sea, en lo más importante, en la práctica, en la vida real, son iguales y eso generará muchas decepciones para los millones que asumen que Gustavo Petro, Francia Márquez y senadoras y senadores como Isabel Zuleta, son una nueva versión del Niño Dios.

Y es que se presentan tan bondadosos, cariñosos y, de nuevo, superiores moralmente, que difícilmente quienes los ven así no votarán por ellos. Y como a una versión del Niño Dios o de Papá Noel, se les pide de todo y a todo le dicen que sí. Muchos no querrán trabajar asumiendo que, también por su superioridad moral, merecen vivir muy bien, pero sin trabajar como lo hemos hecho muchos y por lo tanto asumiendo que merecen ayudas gubernamentales para tener ese nivel de vida mejorado sin sacrificios.

Lo que en la práctica harán Petro y Márquez si son elegidos, es ser lo que son; personas y si tienen un mínimo de sensatez, ya cuando los arroye la realidad económica y social del país, decirle que no a casi toda la lista de regalos que se les formula hoy que son esos hacedores de milagros tan superiores al resto de nosotros los mortales.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -