Al borde del abismo

Rodrigo Ocampo

Por alguna razón misteriosa Colombia se ha detenido varias veces al borde del abismo. Ejemplos ocurridos en esta época  son la toma del Palacio de Justicia en 1.985 por parte de la guerrilla del M 19 que pretendía destruir el orden establecido a partir del secuestro de los órganos judiciales, el ataque a las instituciones por la organización narco terrorista de Pablo Escobar finalmente derrotado y muerto en 1.993 tras varios años desafiando a la sociedad, la crisis financiera de 1.998 causada por la tramposa modificación del UPAC que despojó de sus viviendas a miles de familias, y las pescas milagrosas de las FARC derrotadas en  la operación JAQUE en julio de 2.008 bajo el gobierno Uribe cuando ya presumían de estar a las puertas de Bogotá. Finalmente, pero no lo último, el “Estallido social” post pandemia promovido por el actual presidente Petro cuando el país entero fue secuestrado por pandillas azuzadas desde la izquierda. En todos estos difíciles episodios  hubo una respuesta colectiva e institucional antes de que ocurriera el derrumbamiento final. Hoy estamos de nuevo ante una situación difícil; termina un gobierno errático que desprecia las instituciones y desconoce el resultado de las urnas afirmando que la voluntad del pueblo no se expresa en las urnas sino en las calles  tomadas por minorías incendiarias. Y de nuevo, como en las ocasiones anteriores, el país se ha detenido antes del abismo mostrando una resiliencia asombrosa.  En primera vuelta, contra todo pronóstico y contra la intervención descarada del gobierno en la campaña, la izquierda populista fue derrotada. Seguramente lo será en la segunda pues el pernicioso ciclo de los gobiernos demagógicos  en América Latina está llegando a su fin con un balance  lamentable de pobreza generalizada, violencia y desesperanza que de ninguna manera queremos dejar como herencia a las generaciones futuras.

Otras opiniones

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -