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sábado, febrero 24, 2024

AHI VIENE EL TREN

Es tendencia

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Crece el transporte, tanto, que se cuantifica el número de pasajeros. Crece el turismo, con probado, con trenes modernos de alta velocidad y, total, seguridad. El Tren Bala, por ejemplo, garantiza cumplimiento de horarios, masiva capacidad, un colosal Vértigo de Ángel, para transportar, centenares de Pasajeros, gente linda, llena de sueños por cumplir, conocer a Colombia, extasiados, de Café, Caña y, Guamales, Ríos enormes con sus suntuosas curvas, una fantasía, que, aparte, se mueve entre bellos y, paradisiacos paisajes e, igual «volando» por impresionantes precipicios y, con sus breves paradas y, estacionamiento en los angelicales, Poblados de gente linda y, grandes y maravillosas ciudades en las que labora el desarrollo, entre, los encantadores paisajes llenos de Caña, Café y, Guamales, que encuentran en su raudo, armónico y, sonoro paso: Melodía para el campesino, el ciudadano o, el estudiante que, cuando escuchaba el tren, todos los santos días, sabía que tenía que levantarse a estudiar porque el futuro retaba o, a trabajar porque, la familia obliga e inspira. Hoy, el tren bala, una enorme evolución de alta competitividad, ya hay otro que levita; es así: Bello, moderno, confiable, de altísima velocidad, garantizada exactitud por su cabal cumplimiento de los horarios, aparte de la enorme capacidad para movilizar centenares de pasajeros y, toneladas de carga. Hoy, se abre total y, completamente, a los grandes desarrollos de pueblos, ciudades, regiones, países y continentes, como pasa en Europa, Asia, Estados Unidos, Canadá, México y, Argentina. El Tren nuestro, por ejemplo, circulaba en Pereira por todo el centro de la Avenida Ferrocarril, hasta el hoy violado y, mutilado Parque Olaya Herrera, por un lado, de la Avenida 30 de Agosto y desde el Puente Mosquera, hasta Nacederos, atravesaba San Mateo, la Ciudadela Cuba, San Joaquín, Alcalá, Montenegro, Armenia, Cartago y, todo el Valle del Cauca, incluido Buenaventura. Pero el tren cambió. Hoy, avanzados modelos, grandes y hermosos diseños, amplitud y gran espacio, tanto para centenares de pasajeros, con restaurantes y, baños e, iguales, para toneladas de carga y, altísima velocidad, como el asombroso tren bala, por ejemplo, que invertiría solamente una hora en el tramo. Cartago-Cali. Colombia tenía un tren de, Costa a Costa, que raudo horadaba y, cruzaba altísimas montañas y, hermosos valles, llevando gentes y, gran volumen de mercancías, con el máximo de eficiencia, excelente servicio de restaurante a bajo costo y, garantizada seguridad. ¡Mejor dicho! Oír el tren era una melodía. Sentirlo de lejos… Un suntuoso eco. Montarlo, una delicia. Verlo pasar. Un estruendoso concierto: Chiqui, chiqui, chiqui, enormes y, encantadoras maracas que, para los Pereiranos, desde el Puente Mosquera, Bavaria y, la hoy Avenida Ferrocarril, 30 de agosto, San Mateo, Ciudadela, Cuba… Fue su gran legado y, valiosa contribución al desarrollo urbano y, la movilidad de Pereira. Era un baile enorme, ruidoso y, armónico que, al verlo pasar, parecía un enorme Dragón Negro, que despertaba sueños y, fantasías. Ese tren… Volverá. Bueno, nunca debieron levantar sus rieles. Trasladarlo sí, acabar con él, no. Ya me lo imagino, nuevamente cerca de Punto 30, encaramado por nuestras verdes colinas y, montañas, llenando el vacío que nunca debió dejar, marchando raudo e intrépido, con su bella locomotora, sacando pecho y, sonando su pito glorioso, tres veces: Volvió el tren… bueno, nunca se debió haber ido, y con dejar la Estación arribista de San Joaquín, bastaba. Sobró precipitad y, faltó visión. Pero, bueno, el tren vuelve, como señal de evolución y progreso, a transitar en medio del desarrollo urbano.

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