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domingo, junio 16, 2024

ACTUALIDAD DE LLERAS CAMARGO

Es tendencia

¡Y refundaron a Claudia!

¿Y quién controla?

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Por: Jaime Cortés Díaz 

Los problemas sociales del país siempre han estado tirados ahí, a la vera del camino, a la vista de quienes por ella transitan y de tanto mirarlos, la gobernabilidad no los ve. Alguien dijo en un artículo que desde que tenía uso mínimo de comprensión política, a partir de 50 años atrás, hasta el transcurrir subsiguiente del manejo del Poder, las promesas de soliviantar el modo paupérrimo de vivir la población sin educación, empleo, techo, salud, vías, seguridad, insuficiente producción y demás bases para impulsar el crecimiento, la nacionalidad, la igualdad, la equidad, la articulación territorial, serían norte en el devenir de la acción, pero  desde entonces todo sigue igual. La crisis actual ha abierto los ojos a la dirigencia señalando que, con independencia de la crispación del momento. hay que reivindicar el progreso y beneficios de Colombia a favor de los marginados y a crear fuentes suficientes que permitan elevar la condición humana de la comunidad castigada. No solo de oración y pan amargo viven hombres y mujeres que ni siquiera tienen estrato como calificación. El afán corrupto de trastornar personalmente el erario, es la consigna que buscan los desmedidos, mientras la miseria es distintivo mundial del país mostrada en índices que se repiten año tras año.

En estos días tuvimos, con motivo del mensaje del general Helder Giraldo recalcando la no intervención política de las Fuerzas Militares, la oportunidad de desentrañar de los anaqueles el discurso de Alberto Lleras Camargo en el mismo sentido, meses antes de asumir la presidencia de la Nación en mayo de 1958, documento en el cual encontramos las líneas que se incluyen aquí, observándose que nada ha cambiado: “Hay en Colombia una crisis social tremenda.(…) Hay miseria cada día mayor porque no hay seguridad en los campos, porque el consumo baja, porque la producción no encuentra mercados amplios y porque, además no hay dólares para comprar las máquinas, los repuestos, los transportes, los elementos indispensables para mantener la economía, no ya en progreso, sino en un ritmo abajo de lo normal. Llevamos casi diez años de asesinarnos. [hoy 60] de combatir sin decisiones últimas, de que mueran soldados, suboficiales, oficiales de todas las armas y millares de campesinos de todos los partidos y sin partido alguno. Se roba impunemente. Las gentes pierden sus propiedades, sus cosechas, su seguridad y sobre todo su esperanza. Nadie cree en nadie. Todos desconfían de todos (…). Y se nos ofrecen, en cambio, todos los días batallas, agitaciones, conspiraciones, actos de fuerza, gritos, amenazas. La Nación que tiene intuiciones tremendas, no ha depositado su confianza en mí por ninguna otra razón sino porque no ha oído de mis labios en todo este tiempo una sola invocación a la locura, y ni una palabra que no invite a la paz. (…)”. 

Que bueno sería que el presidente Petro escuchara el clamor para un gran acuerdo nacional que impulse el desarrollo y las transformaciones sociales; como dijo Lleras Camargo, sin que los partidos se despedacen y se persigan entre sí.

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