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lunes, febrero 26, 2024

-Abuelas y abuelos-

Es tendencia

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Neverg Londoño Arias
Columnista

El tiempo es inexorable, llena todos los espacios y todas las cosas. Cuando llega a las personas fija su medida en códigos inventados para relacionar compromisos de la vida desde las denominaciones de edad, etapas de desarrollo, generación, época. Se vive en el tiempo cumpliendo la infinidad de tareas asignadas por el universo: construyendo, inventando, mejorando el entorno para hacer la vida cómoda y agradable con la única intención de ser feliz.
Nos abrimos paso en la vida y entramos a una familia a conocer, sorprender, convivir. Pasamos por la escuela, el colegio y la universidad a aprender a solucionar problemas en forma inteligente. Las responsabilidades del trabajo nos invitan a producir para atender necesidades personales y de otros y terminamos asumiendo la comodidad de una rutina. Una vez, un día y en forma sorpresiva debemos enfrentarnos al amor para construir afectos y aproximarnos a un plan de familia,,, y llega esa generación de relevo, hijos e hijas, nietas y nietos, testigos de nuestro paso por el mundo, las manos que se extienden sobre el tiempo más allá de nosotros mismos.
Cuando estamos en la plenitud y tal vez sin esperarlo nos sorprende la “cuchitud”, la vejez, la “catanidad”… y “la edad se nos viene encima sin carnaval ni comparsa”… Este nuevo estado de vida es la “abuelidad” o la “abuelitud”, fundamento de la gerontología, disciplina que estudia el comportamiento de los ancianos, sus derechos y su papel social.
Abuelas y abuelos hacen parte de esas relaciones intergeneracionales que en algún momento se dan entre padres e hijos y que por alguna determinación mágica se reinventan en otro tiempo del tiempo en ambientes de reciprocidad y grandes afectos. Se asume la responsabilidad de establecer la transición de un conocimiento constructor de identidad entre dos generaciones: escuchando, comprendiendo y estableciendo vínculos de complicidad en un proceso de reacomodamiento de las relaciones padre-hijo.
Abuelas y abuelos ven como al declinar su vida entran a un mundo de marginalidad, desatención y olvido. Cuerpos cansados y desgastados que no responden como en sus mejores años. Solamente la poca independencia que puede disfrutar procede de unas condiciones económicas que garantizan los cuidados de la familia o de instituciones particulares. Una dependencia total se torna altamente deprimente.
Esta semana ha sido propicia para rendir tributo a los abuelos y las abuelas. Gracias a ellos se hicieron posibles los logros de la ciencia, la tecnología y la vida personal y social que disfrutamos hoy.

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