Víctor Zuluaga Gómez
“La gran mayoría de las cosas que pensamos, no son ideas nuestras, sino que provienen de los libros y artículos que hemos leído. La lectura nos sensibiliza y enriquece conceptualmente. Si alguien piensa claro y de manera muy independiente, argumenta y critica, sin duda es porque ha leído mucho.” Julián de Zubiría.
El desarrollo tecnológico en materia de comunicaciones ha tenido unos avances significativos a tal punto que se ha prendido la alarma por la enorme dependencia de las redes para comunicarse y obtener información. Infortunadamente gran parte de la información que circula por las redes lo que buscan es producir desinformación y esto lo seguimos viendo en el campo de la política en donde los influenciadores cada vez tienen más presencia, más importancia en lo que tiene que ver con ensalzar o demeritar a algunos líderes. En estos casos la IA cada vez tiene más presencia en estos procesos.
Cabe entonces preguntarnos qué reformas se deben introducir en el campo educativo, de tal manera que, por un lado, haya un estímulo para la escritura y la lectura, pero al mismo tiempo, la creación de espacios para la discusión, la confrontación de posiciones diferentes. Porque sí es preocupante que se tienda, en el caso de la educación, a tener unas asignaturas que busquen una mayor eficiencia en el campo de la producción, esperando que los egresados puedan vincularse fácilmente a los sectores de la industria.
Producción, acumulación, ganancias, van llevando poco a poco a la humanidad a unas confrontaciones por el control de recursos forestales y minerales, tal como lo estamos vivienda de tiempo atrás entre Irán y los Estados Unidos y algo similar la confrontación entre los rusos y los ucranianos. Y la situación empeora cuando observamos cómo la explotación minera y forestal está produciendo unos cambios climáticos que sin lugar a dudas significa la muerte de un territorio que sigue siendo fuente de vida para los millones de pobladores de este planeta.
Y mientras todo esto sucede, lo que podemos observar es una Organización de Naciones Unidas cada vez más débil y en donde las principales potencias económicas son las que definen las tareas a realizar.
Esperemos que no vayamos a desembocar en una catástrofe planetaria, para que volvamos a tener conciencia de la necesidad de cuidar nuestra fuente de vida.
