Ante la tendencia mundial de restringir el uso de antibióticos promotores de crecimiento en aves, se están buscando alternativas que suplan el empleo de estos productos en la industria avícola. En la Comunidad Europea, por ejemplo, tales antibióticos no están permitidos dado que dejan trazas o residuos en la carne de las aves que luego consumen los seres humanos. En la Universidad de Santa Rosa de Cabal, Unisarc, se está adelantando un estudio que busca sustituir esos productos por el butirato de sodio que suple esas necesidades y no implica riesgos posteriores para los consumidores. En ese proyecto está trabajando el Grupo de Investigación en Nutrición y Alimentación Animal -GINA (Categoría C de Colciencias) del cual es líder Gastón Adolfo Castaño Jiménez, zootecnista con maestría en producción animal e investigador junior de Colciencias.

¿Qué investigación se está adelantando sobre la alimentación de pollos de engorde?
Lo normal que se hace en la alimentación animal es adicionar antibióticos promotores de crecimiento en los concentrados, este es un aditivo que tiene efectos sobre salud gastrointestinal pero no directamente sobre la salud del animal, es decir que no tiene el efecto de un antibiótico como tal sino que afecta el tracto digestivo y si lo hace afecta micro-organismos que están en él y por lo tanto hace que la dieta sea más eficiente y que el tracto digestivo esté más tranquilo y más sano, para que el animal crezca un poco mejor.

¿Este tipo de prácticas está restringido en algunos países?
Ahora con la legislación expedida por la Comunidad Europea lo que se está haciendo es tratar de retirar todos los antibióticos promotores de crecimiento y buscar alternativas más naturales. En ese sentido, existen aditivos naturales, entre estos el butirato de sodio, el cual reemplazaría el antibiótico haciendo que el tracto digestivo de los pollos sea más sano y que estimule las vellosidades intestinales o sea que estimula la absorción de nutrientes a través del intestino y hace que la dieta sea más eficiente.

¿Tales antibióticos pueden ser un riesgo para la salud humana?
Los antibióticos utilizados por la dieta avícola de todos modos dejan residuos, aunque se utilizan unos antibióticos particulares que no tienen tanta dificultad para la salud humana. Hoy por hoy se están buscando alternativas para evitar su uso y garantizar que no dejen residuos en la canal o en la carne para que el consumidor no tenga resistencia a los antibióticos usados en la alimentación animal.

¿Con qué se pueden reemplazar esos elementos?
En la Comunidad Europea ya se prohibió el uso de estos antibióticos y se está buscando, en todo el mundo, alternativas diferentes. Entre ellas están el butirato, aceites esenciales, levadura, y todo esto lo que hace es tratar de reemplazar los antibióticos por componentes naturales que no dejan residuos en la carne para el consumo humano.

¿Cómo se obtiene y se suministra el butirato a las aves?
El butirato de sodio es un ácido orgánico que se produce de diferentes maneras, como por ejemplo en los procesos de fermentación donde se produce ácido butírico y el butirato de sodio es la manera comercial como se presenta ese ácido. En la fermentación microbiana, cuando hay microorganismos, ellos consumen diferentes fuentes de carbohidratos y los convierten en ácidos grasos, entre estos el butirato que es el que, en últimas, utilizamos para la alimentación animal.

¿Unisarc cuenta con una planta para este tipo de producción?
Tenemos una planta de concentrados en donde fabricamos el alimento con los requerimientos nutricionales de las aves, hacemos una mezcla completa y ahí se les dan cantidades muy pequeñas de butirato como aditivo, mezclado con el alimento.

¿Qué resultados han obtenido?
En ese sentido se hace un manejo muy experimental para poder corrobar el efecto, con unos pollos que reciben una dieta con butirato y otros sin él. Y así, desde el punto de vista estadístico y científico podemos concluir si hay un efecto real o no sobre la ganancia de peso del ejemplar, en condiciones completamente controladas. La idea es demostrar que un concentrado al que se aplica butirato lo hace más eficiente, por ahora las demostraciones preliminares nos están mostrando ganancias en peso frente a un concentrado que no lo tiene. Y un concentrado que tiene antibiótico frente al que tiene butirato, los resultados son similares, lo que nos puede llevar a concluir que podemos reemplazar el antibiótico promotor de crecimiento por butirato. Pero aún no podemos entregar resultados como tal.

¿Cuándo terminará el estudio?
Es una investigación larga. En unos dos meses tendremos unos datos claros y contundentes, pero esos resultados nos promueven otro tipo de validaciones, ya sea con otras mezclas, interacciones con otro tipo de materiales. En el momento lo que estamos mirando es que pasa con el butirato de sodio, si aumenta la ganancia de peso, si la eficiencia es evidente, si las vellocidades del intestino de las aves aumentan.

¿En qué otras líneas de investigación está trabajando GINA?
El Grupo de Investigación en Alimentación Animal y en el Laboratorio de Alimentación Animal tenemos diferentes líneas de investigación. Una de ellas sobre la conservación de forrajes tropicales con el método de ensilaje, el cual es común pero complejo. Lo que hemos avanzado es lograr producir micro-organismos que mejoran la fermentación y producen un ensilaje de mejor calidad. Para ello se utilizan forrajes como botón de oro, hemos trabajado en cómo conservarlos bien y en campo hemos hecho algunos experimentos con aves, cerdos, ovinos y peces logrando reemplazar el 10 % del concentrado, lo que hace que los costos de producción se puedan reducir en esa proporción.

¿Qué se está investigando en la relación alimentación-salud de los seres humanos?
Estamos trabajando también en la alimentación estratégica para incrementar la calidad de los alimentos para consumo humano, es decir producir alimentos nutraceúticos, que son aquellos alimentos que más allá de su valor nutricional tienen efectos sobre la salud del consumidor. En ese sentido alimentamos los animales para que el producto, sea carne, huevos o leche, tenga unas características no solo nutricionales sino de salud. Hemos trabajando incrementando los niveles de Omega 3 en el huevo, utilizar ácidos orgánicos o minerales que tienen efectos benéficos en la salud del consumidor y junto con el Grupo de Investigación de la Universidad Nacional de Bogotá hemos encontrado estrategias para alimentar vacas e incementar el contenido de ácido ruménico en la leche, que es un componente que tiene la grasa láctea y el cual está demostrado que tiene efectos anticarcinogénicos es decir que combaten cierto tipos de cáncer, especificamente el cáncer de mama.

¿Qué otros estudios se están desarrollando?
En otra línea de investigación estamos en la utilización de forrajes como tal en la alimentación animal, no solo como ensilaje sino como harinas. En esto hemos trabajado con forrajes como botón de oro, quiebrabarrigo, entre otros, para alimentar aves, cerdos, peces, bovinos y ovinos. Otra línea es el uso de subproductos en la alimentación animal, como el afrecho resultante de la producción de almidón de yuca que tiene un valor nutricional alto y es rico en energía. En ese campo hemos trabajado en ovinos, porcinos y aves. También en el laboratorio hemos empleado diferentes técnicas para validar la composición química, proteínas, fibras y una cantidad de componentes que tiene el alimento para animales y, por otro lado, valorar que es lo que pasa al interior del animal.

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