*Rodrigo Tabares Ruiz
Columnista

El presidente de nuestro país, Iván Duque, presentó recientemente la nueva Misión de Sabios, integrada por 43 expertos nacionales e internacionales en diferentes áreas del conocimiento, que presentará dentro de 10 meses una serie de recomendaciones sobre la construcción e implementación de la política pública en educación, ciencia, tecnología e innovación.

 

Es importante recordar que bajo la administración de César Gaviria Trujillo en 1990 se reunió la llamada Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, que produjo el documento “Colombia: al filo de la oportunidad”, en el que esbozó las estrategias para alcanzar el cambio educativo que requiere el país, es decir mejorar la calidad, descentralizar y democratizar la educación, lo que implica aumentar la inversión para el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Casi veintinueve años después de presentadas las recomendaciones, el balance no es muy alentador y las metas planteadas siguen lejos de nuestro alcance.

 

La discusión sobre la calidad de la educación en Colombia es recurrente; sin embargo, seguimos rezagados con relación a otros países de América Latina, que presentan mejores indicadores en materia de calidad. Ante los escasos resultados obtenidos, desde las diferentes orillas políticas e ideológicas se escuchan voces que le endilgan la culpa a uno u otro de los actores involucrados en este sector vital para el desarrollo de la nación.

 

De otra parte, los llamados milagros económicos de países como Singapur, Taiwán y Corea del Sur se han dado a través de un salto educativo. A mediados de la década de los 70 Corea y Colombia tenían un PIB per cápita similar y un nivel de industrialización parecido, de hecho, las ventajas competitivas de ambos tenían que ver con la agricultura, Corea exportaba arroz y Colombia café. Hoy Corea es uno de los grandes productores mundiales de teléfonos móviles, televisores y vehículos, mientras que Colombia no ha podido siquiera mantener su competitividad cafetera, por eso el ingreso per cápita de los coreanos fue de 26.341 euros mientras el nuestro de 5.647 euros (2.gg017).

 

Finalmente, no basta con ampliar la cobertura y establecer la jornada única; la calidad de la educación se mejora mediante un conjunto de acciones que van desde dignificar la profesión del docente, hasta aumentar los recursos destinados a la innovación, la ciencia y la tecnología; es decir que el estado tiene que asumir no solo su responsabilidad económica con la educación, sino también su responsabilidad social, política y ética.
*Universidad Cooperativa de Colombia