Trata de personas, un delito que tiene aroma a ‘café’

Ante este panorama, las autoridades de Risaralda, Caldas y Quindío en coordinación con las instituciones del orden nacional, luchan contra este delito. En los últimos días en las terminales aéreas y terrestres de las tres capitales de la región (Pereira, Manizales y Armenia), entidades como el ICBF, Migración Colombia, el Gaula, las Gobernaciones y Alcaldías, lideraron un trabajo interinstitucional de difusión, sensibilización, socialización e información relevante, que apuntó a empoderar a la población usuaria frente a la existencia del delito, sus finalidades y consecuencias, con el objetivo de transformar las condiciones que facilitan o permiten la ocurrencia del delito y fortalecer las capacidades de esta comunidad en prevención de la Trata de Personas en todas las dimensiones, a través de la reproducción de podcats de manera circular, el Pendón regional, afiches y la presencia institucional.

En lo corrido de este año, en Risaralda hay denuncia de 4 casos de trata de personas, según manifestó Elizabeth Diosa, secretaria de Desarrollo Social departamental, hechos que tuvieron como víctimas a mujeres, quienes estaban siendo sometidas a explotación sexual.

Hay que tener en cuenta que la actividad mencionada es la más común dentro del delito de trata de personas, pero no es el único, también están modalidades como trabajos forzados, la servidumbre, la explotación de la mendicidad ajena, el matrimonio servil, turismo sexual, adopción irregular y la extracción de órganos.

En Colombia las cifras de este año con corte a julio, hablan de 59 casos de trata de personas. La mayoría de las víctimas se encontraba entre los 18 y 26 años de edad. Según información del Ministerio del Interior los casos se dividen así: Explotación sexual (40 hechos), mendicidad ajena (7); matrimonio servil (3); trabajo forzado (2); y servidumbre (1).

Es importante recalcar que La Trata de Personas es un delito que se caracteriza por la captación, traslado, acogida o recibimiento de una persona, dentro del territorio nacional o hacia el exterior, con fines de explotación, es decir, obtener provecho económico o cualquier otro beneficio para sí o para otra persona.

 

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