El pequeño sobrevivió al colapso de su vivienda en Santa Rosa de Cabal cuando intentaba auxiliar a sus hermanos. Su familia pide apoyo para conseguirle una prótesis para su mano derecha.
Entre las historias que siguen conociéndose después del terremoto del pasado 10 de agosto en Risaralda, una de las más conmovedoras tiene como protagonista a un niño de apenas siete años. Se trata de Eliecer Martínez, quien perdió su mano derecha después de regresar a una vivienda que estaba colapsando para intentar ayudar a su hermanita de cuatro meses.
Todo ocurrió en Santa Rosa de Cabal. En medio del movimiento sísmico, la familia intentaba salir de la vivienda mientras paredes y estructuras comenzaban a desplomarse. Eliecer había conseguido ponerse a salvo, pero al enterarse de que su pequeña hermana permanecía dentro regresó junto a uno de sus hermanos para buscarla. Cuando intentaban salir, la casa terminó de venirse abajo.
El niño logró sobrevivir, pero las lesiones fueron graves y terminó perdiendo su mano derecha.
Su madre, Paola Martínez, relató que durante aquellos segundos apenas podía identificar dónde estaban sus hijos entre el polvo y los escombros. Cuando finalmente volvió a ver a Eliecer, el pequeño alcanzó a decirle que se había lesionado el brazo. La magnitud de la herida se conocería después.
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Una familia que también tuvo que comenzar de nuevo
Las consecuencias del terremoto para los Martínez no terminaron con la emergencia médica. La familia quedó en una difícil situación después del desastre y necesitó apoyo para reorganizar su vida.
Tras conocer el caso, la Policía de Risaralda comenzó a acompañarlos con alimentos, ropa, zapatos y camas. El comandante de la institución en el departamento, coronel Jaime Enrique Higgins, informó además que decidieron apadrinar al menor y adelantar gestiones con otros sectores para que Eliecer y sus hermanos puedan continuar estudiando.
La solidaridad también llegó desde el sector privado. Germán Serna, propietario de una finca hotel de Santa Rosa de Cabal, recibió a la familia y ofreció una oportunidad laboral al padre de los niños, quien actualmente realiza trabajos de mantenimiento en el establecimiento. La familia cuenta además con alojamiento mientras intenta levantarse nuevamente.
Ahora la prioridad es una prótesis
Superadas las primeras semanas de la emergencia, el gran desafío para Eliecer es otro: adaptarse a una vida sin su mano derecha y acceder a una prótesis que pueda ayudarlo a recuperar autonomía en actividades fundamentales de su vida cotidiana.
Por eso su madre decidió hacer un llamado al presidente Abelardo De La Espriella, solicitando apoyo para conseguir el dispositivo que necesita su hijo. La familia espera que instituciones públicas, empresas o particulares puedan sumarse para hacer posible el proceso de rehabilitación del menor.
Hasta el momento, en la información pública consultada no aparece una respuesta oficial de la Presidencia frente a la solicitud.
Eliecer tiene apenas siete años. El terremoto le cambió la vida en cuestión de segundos, pero su historia también se ha convertido en una de las muestras de valentía surgidas en medio de la tragedia: cuando pudo correr para ponerse definitivamente a salvo, decidió regresar porque su hermanita todavía estaba adentro.
Ahora es él quien necesita que otros vuelvan por él.


