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lunes, septiembre 26, 2022

La indolencia ciudadana es la reina

Liliana Cardona Marín

Por anticuado que suene, es una realidad, todo tiempo pasado fue mejor. Al menos para el caso de la educación ciudadana, porque a muy pocos les importa si la otra persona tiene problemas de movilidad, necesita la silla en el transporte público, ayudarlo a conseguir un taxi o simplemente pasar la calle sin que los demás le tiren el vehículo encima. 

 

El caso que refiere esta nota fue la chispa que sirvió para visibilizar un problema social en el que muchas partes tienen algún grado de responsabilidad. Al periódico llegó un ciudadano que se moviliza con caminador, porque al sufrir un accidente de moto requirió que los médicos le dejaran en su pierna derecha un aparato metálico; su condición es temporal, no es una persona en situación de discapacidad.

 

El señor es habitante de Santa Rosa de Cabal, pero los controles médicos los tiene en Idime Pereira, motivo por el cual debe abordar el servicio público de transporte en la carrera 14 con calle 26 de la Ciudad de las Araucarias. El viernes 5 de agosto estaba en el paradero a las 8:00 de la mañana, porque la cita era a las 9:30, pero casi pierde la cita, llegó a las 9:31, porque tres busetas de la Cooperativa Mosarcoop y una de Alcalá de las que compartió las placas, no lo recogieron.

 

Ese día se le colmó la paciencia porque el 1 de agosto, le había pasado una situación similar. Al conversar con el denunciante e interrogarlo como abogado del diablo, se le preguntó si era que el caminador ocupaba mucho espacio y de inmediato lo plegó; también si era que tardaba mucho tiempo al abordar las busetas y en un ejercicio veloz demostró lo contrario, entonces no quedó de otra que averiguar con la gerencia de la empresa reincidente.

Así van las cosas en Mosarcoop 

Desde la empresa el gerente Mario López de inmediato se interesó por la denuncia y pidió las placas de los vehículos y la hora en la que el denunciante dice que la empresa no le prestó el servicio para constatar la información. También solicitó el nombre y teléfono del ciudadano para hablar directamente con él y empezar a tramitar los descargos correspondientes, con previa autorización del denunciante se le suministraron todos los datos.

 

Al gerente se le consultó si era que los conductores tenían directivas de solo parar en las terminales de transporte o sobre antecedentes similares a este caso, y López dijo: “Nuestra empresa siempre ha sido reconocida por su buen servicio, en todos los espacios de capacitación tratamos de darle prioridad a las madres cabeza de familia, embarazadas, adultos mayores y personas en condición de discapacidad”. Aseguró que la empresa cuenta con protocolos y reglamentos, que cuando se presentan este tipo de situaciones les interesa iniciar los procesos disciplinarios acordes.

 

La pregunta que siguió fue ¿Cuáles son entonces los paraderos establecidos en Santa Rosa? “En este momento solo hay uno autorizado y es el que está en la carrera 14 con calle 17, los otros paraderos no están autorizados en este momento. Se supone que la administración municipal adelanta en este momento la delimitación de paraderos, porque tienen que estar señalizados. Es por esto que la buseta para según la disponibilidad que tenga para parar sin entorpecer la movilidad”.

 

Cuando el denunciante hace la parada, la buseta ha recorrido 12 cuadras según la explicación de López, lo que infiere que debe traer uno o dos puestos libres, pero según la queja la única empresa que ha salvado la patria es Flota Occidental. “El sábado en la mañana me reuní con los conductores implicados, efectivamente saben de quién les hablaba, porque siempre está en la 14 con 26, la queja se da en nuestra segunda hora pico y comentaron que a esa altura ya van con el cupo completo, han recorrido dos barrios y no lo pueden recoger, porque ir de pie sería un riesgo más para él”.

 

Queda en el aire la pregunta ¿y las sillas para este tipo de población? ¿por qué las dejan ocupar para otras personas?

 

Lo terrible de esta situación es que no es la única que se presenta, la falta de educación y humanidad desapareció, porque se indagaron otras personas que utilizan ayudas para la movilidad y refirieron que es un problema de taxis, busetas y otros ciudadanos que ni siquiera ofrecen la silla en el Megabús. El periódico también fue testigo de cómo el sábado anterior un conductor se fue sobre una mujer que atravesaba en muletas la cebra de la calle 21 de Pereira.

 

Voces desde la alcaldía santarrosana

El subsecretario de Transporte Gerardo Flórez y el secretario de Gobierno y Movilidad, se encontraban reunidos el viernes en la tarde cuando se hizo el enlace para exponer la situación de los paraderos en el municipio a lo que respondieron: “Este tema en Santa Rosa, como en Pereira es muy complejo, porque se necesita cultura tanto de los conductores como de quienes abordan los buses. Aquí hay unos paraderos que son tradicionales: el parque, el CAM, la carrera 15 pero hay otros que debemos implementar para frenar el problema de que paren en cualquier lugar”.

Además, se informó que desde hoy se empieza la señalización y que de acuerdo a la necesidad y el sector quedarán establecidos cada 300 metros, porque Santa Rosa ya creció. El paradero de la denuncia está catalogado como tradicional y desde la administración aducen que se puede deber a negligencia y extendieron la invitación para los próximos días el periódico haga presencia en la implementación de las nuevas rutas para el transporte urbano.

 

Cifra

34 busetas conforman la flota Mosarcoop, cada una con capacidad para 19 personas y todas tienen silla preferencial más amplia para estos casos.

 

Dato

La Cooperativa se distingue en que la mayoría de los vehículos son conducidos por los propietarios. Los implicados tienen cinco días hábiles para presentar pruebas a su favor.

 

Opine 

¿Se siente discriminado por transportadores públicos?

Jhon Anderson Cuartas – muletas 

“La mayoría de taxistas no lo llevan a uno, peor si lleva una silla de ruedas, antes le preguntan para dónde va y en el Mega tampoco le dan la silla a uno”.

 

Jessica Gallego – muletas 

“Los de las busetas por ejemplo no esperan que uno se siente, la gente no cede el puesto y en taxi uno debe ir donde a ellos les sirva, pero después preguntan por qué uno prefiere la aplicación”.

 

 

 

Para estar informado

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