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viernes, diciembre 9, 2022

¿Qué está pasando en Guásimo?

Andrea Ramírez Mosquera

Guásimo es un sector ubicado en el municipio de La Virginia, en la zona más baja de la vertiente occidental de la cordillera central en un rango altitudinal de 900 – 1250 msnm.

La característica que hace especial este lugar es que es un bosque seco tropical, es decir, se caracteriza por presentar pocas lluvias y largas temporadas secas en las que la vegetación se torna amarillenta creando un paisaje de ensueño; cabe destacar que en la actualidad, en Guásimo solo queda el 8% de su cobertura original. Colectivos ciudadanos y autoridades ambientales como la Cárder han realizado múltiples esfuerzos de conservación que han sido infructuosos ante el avance de asentamientos irregulares que, al parecer, se estarían realizando con intenciones más económicas que humanitarias.

Deforestación, asentamientos irregulares y consecuencias ambientales son algunas de las problemáticas que afectan este sector protegido

Más que una norma

Guásimo fue declarado como área protegida mediante el Acuerdo No 021 de junio 17 de 2011 por el Consejo Directivo de Cárder, en la categoría de Distrito de Manejo Integrado (DMI), con una extensión de 1.447 hectáreas.

Una declaratoria de conservación no se expide de manera caprichosa, significa que este territorio en particular tiene un nivel de importancia alto para el ecosistema de la región, y para las futuras generaciones, no obstante como indica Julio Cesar Gómez, director de la Cárder: “Desde hace 8 meses, unas familias entran a Guásimo, tumban los bosques y dañan los ecosistemas, supuestamente para sembrar, pero han degradado humedales, y cada día son más agresivos con la reserva, hemos ido a constatar la situación y hay cambuches, pero no hay gente, es como si estuvieran colocando en escena que ahí viven personas, pero no las hay en realidad, se trata de ecocidas dañando, fumigando y destruyendo”.

La situación en esta reserva es preocupante

Amenazas de muerte

Las declaraciones abiertas y esfuerzos por la protección de Guásimo le han valido amenazas de muerte a Julio Cesar Gómez y a la Inspectora de Policía de La Virginia, Dayana Andrea Padilla, quien recientemente fue intimidada por hombres en la puerta de su residencia; al respecto, el director de la Cárder manifiesta: “Me amenazaron de muerte porque lo dije, pero hay gente vendiendo esas parcelas, hay reportes de personas a las que les han ofrecido terrenos por diferentes montos, esa diáspora de invasión nació del interés ilícito de vender unas tierras que están presentando como baldíos, pero en realidad pertenecen a la Gobernación de Risaralda con fines de preservación”.

Dayana Andrea Padilla

Por otra parte, según explican las autoridades, es muy poco probable que en realidad se trate de familias que no tienen más lugares para alojarse y se realizó una caracterización para conocer su problemática: “La mayoría de personas no viven ahí, por la misma caracterización nos dimos cuenta de que tampoco son personas que vengan de La Virginia, provienen de otros municipios cercanos y quien lidera este grupo llegó en pandemia, empezó invadir e incitar a la gente para que viviera allá” explica al respecto Dayana Andrea Padilla, quien con la voz quebrada manifiesta su preocupación: “Cuando se camina el predio dan ganas de sentarse a llorar, han talado, salado, quemado, están acabando con todo”.

Cabe destacar que la inspectora Padilla no ha recibido amenazas por otros motivos relacionados con su trabajo y hasta ahora la única amenaza para su vida ha sido manifestada por desconocidos que inicialmente trataron de convencerla para “arreglar”, pero eventualmente tomaron un tono hostil y amenazante.

Marchando por Guásimo

El día de ayer, Carlos Andrés Osorio Franco, quien pertenece al colectivo Guardianes de Guásimo en el municipio de La Virginia, organizó una marcha en la que participaron estudiantes de los colegios del Puerto Dulce, comunidad, autoridades ambientales y municipales, en un intento por llamar la atención acerca de esta problemática que representa un riesgo inminente para el que sería uno de los últimos bosques secos tropicales del país.“En este momento hay varias afectaciones, invasiones, ganadería, cultivos y el proyecto de la construcción de torres de energía que acabarían con este sector”, indicó Osorio Franco, quien además de agradecer por la participación en la marcha recordó que Colombia cuenta solo con 3 bosques secos tropicales y de perderse este, se trataría de una tragedia ambiental irrecuperable.

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