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miércoles, agosto 17, 2022

Purembará: un viaje inolvidable

Por William Andrés Ramírez Molina **

Purembará es una vereda dentro del Resguardo Indígena Unificado del Río San Juan en el municipio de Mistrató donde sus habitantes aún conservan tradiciones culturales como el vestuario colorido de las mujeres, la danza con el alegre sonar de un tambor, la arriería, el canto, la buena amistad entre sus pobladores, la alegría de sus niños es un lugar mágico donde se respira historia y mucha paz, es un mirador único sobre el cañón del río San Juan.

Para llegar a esta vereda desde el casco urbano se viaja en Carpati, un campero tradicional para el transporte rural, pasando por el corregimiento de San Antonio del Chamí y más abajo por la vereda de Río Mistrató, durante tres horas aproximadamente hasta llegar al sector de El Mandarino, donde montaña arriba se inclina un largo camino lleno de flora nativa, de cultivos de banano, plátano, cacao, caña y mucha agua. Un camino que se recorre entre una hora y media y dos horas aproximadamente, teniendo en cuenta que el equipaje es subido por las mulas que arrean personas de la comunidad, generando así empleo en esta lejana zona de Mistrató.

Se llega a Purembará después de tres horas de recorrido en carro y dos horas a pié, tomando mucha agua y mucho aire bajo la sombra de algún árbol para seguir andando por legendarios caminos de herradura hasta que se empiezan a ver las primeras casas construidas en guadua y madera, casas a cierta altura del nivel del suelo como es tradicional en la cultura indígena, finalmente al entrar en el interior de la vereda se siente un alivio, pues se puede tomar un merecido descanso e interactuar con sus habitantes que son muy amables y carismáticos.

En la vereda encontramos una capilla, un internado para niños y niñas, una escuela donde enseñan docentes desde el grado 1º hasta el 11º, son docentes blancos e indígenas que conviven en armonía dando lo mejor de sí para que los niños y jóvenes puedan desarrollar sus actividades de la mejor manera, aunque la infraestructura física de las instituciones se encuentra un poco deteriorada. 

Existen necesidades que fueron expuestas por la comunidad a la gestora social de Mistrató, Juliana Giraldo Vélez, quien tomó atenta nota y evidencia fotográfica para compartir con el Alcalde Jorge Mario Medina Galeano, quien hará todo lo posible para gestionar recursos e invertir en la infraestructura de esta comunidad indígena que requiere mejorar su calidad de vida. Sin embargo, a pesar de las necesidades, la comunidad sigue su vida cotidiana con la mejor disposición, con mucha alegría, disfrutando al máximo de las actividades que la Gestora Social, la Secretaría de Salud, Deporte y Cultura les llevaron durante dos días, para celebrar el Día del Niño. 

Allí los funcionarios de la Alcaldía de Mistrató presentaron una original coreografía con bailes infantiles, se realizaron juegos tradicionales indígenas, jugaron fútbol en la cancha y en la noche compartieron una integración cultural donde los niños y jóvenes de la comunidad indígena Embera cantaron música popular, mezclada con reggaetón y tecno cumbia, bailaron y gozaron sanamente tomando chocolate con pan, viviendo un momento inolvidable para todos.

Es de resaltar que por más de 300 años, como dijo el Jaibaná de este territorio, nunca había subido hasta la vereda una Gestora Social o Dama de la Alcaldía -como pronuncian ellos-, fue un acto histórico, pero más que histórico hay que hacer un llamado de atención para que futuras administraciones tengan en cuenta la zona indígena, que no centren todos los recursos en la zona urbana y veredas cercanas, pues veredas tan alejadas, a más de cinco horas del casco urbano, también requieren ser tenidas en cuenta como lo viene haciendo el Alcalde Jorge Mario Medina Galeano, quien no pudo asistir debido a otras ocupaciones relacionadas con la gestión de obras, pero sí estuvo atento y muy dispuesto para colaborar en todo lo necesario para que la comitiva de 18 funcionarios pudieran llevar la actividad del mes de los niños a esta alejada, pero no menos importante vereda del municipio de Mistrató.  

Finalmente, solo queda agradecer a todos las personas que hicieron posible este encuentro cultural, que llenó de mucha alegría a todos, que mostró el talento que tienen los indígenas quienes siguen conservando sus tradiciones autóctonas, a pesar de la influencia occidental que circula alrededor de su entorno. Pero lo mejor y por lo que vale el sacrificio de caminar un largo trayecto, es ver las sonrisas de los niños, de las mamás, de los hombres y abuelos, sentir que este esfuerzo sirve para llenar de ilusión muchas vidas, pues cuando nos despedimos para regresar al pueblo, la nostalgia nos embargó cuando uno de los niños de la comunidad Embera Chamí dijo con mucho afecto: “los vamos a extrañar”. 

** Funcionario de la Dirección de Comunicaciones de la Alcaldía de Mistrató


AUTOR FOTOS: William Andrés Ramírez.

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