Pereira prepara el relevo del relleno sanitario 

La vida útil del relleno sanitario que presta servicio a 22 municipios se proyecta hasta 2033. Ese plazo impulsa la búsqueda de alternativas para disminuir la disposición final y avanzar hacia un nuevo modelo de aprovechamiento de residuos. 

El relleno sanitario donde actualmente se disponen los residuos de Pereira y otros 21 municipios de Risaralda, Caldas, Quindío y Valle del Cauca tendría vida útil hasta 2033 o 2034. Aunque aún cuenta con capacidad de operación, el tiempo disponible para definir qué ocurrirá después ya hace parte de la discusión sobre el futuro de la gestión de residuos en la región.

El gerente de la Empresa de Aseo de Pereira, Gustavo Cardona Aguirre, explicó que actualmente se adelantan gestiones para ampliar la operación del relleno mientras se estructuran alternativas que permitan reducir la cantidad de residuos que llegan a disposición final. Según indicó, el sitio presta servicio a cerca de tres millones de habitantes de 22 municipios, por lo que las decisiones que se adopten tendrán un alcance regional.

«Tenemos que pensar rápido. Son siete años, pero los siete años se pasan volando», afirmó el directivo, al señalar que la ciudad debe prepararse para un escenario en el que el modelo actual cambie.

Deberá transformarse

El cambio no obedece únicamente a la capacidad del relleno sanitario. También responde a la política nacional que busca reducir la cantidad de residuos que terminan enterrados y fortalecer su reincorporación a procesos productivos.

Cardona explicó que el Decreto 670, actualmente en proceso de reglamentación, establece la transición hacia un esquema de economía circular, en el que los residuos recuperables dejen de considerarse basura para convertirse nuevamente en materia prima. En ese contexto, citó estudios adelantados por la Universidad Tecnológica de Pereira que indican que más del 75 % de los residuos que hoy llegan al relleno sanitario podrían aprovecharse mediante procesos de reciclaje y transformación.

El gerente también aclaró que un relleno sanitario no corresponde a un basurero a cielo abierto, pues su operación responde a criterios de ingeniería y control ambiental. Sin embargo, insistió en que el país avanza hacia un modelo que priorice el aprovechamiento antes que la disposición final.

La alternativa

Como parte de esa transición, Pereira avanza en la formulación de un parque tecnológico para el tratamiento integral de residuos. La iniciativa busca concentrar procesos de clasificación, recuperación y transformación de materiales para disminuir el volumen que llega al relleno sanitario.

El proyecto, desarrollado con apoyo de la Universidad Tecnológica de Pereira, se encuentra en búsqueda de recursos para avanzar hacia los estudios de factibilidad que permitan definir su ubicación y viabilidad. Paralelamente, el municipio revisa instrumentos como el Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos (PGIRS) y la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), con el fin de incorporar los cambios que demanda el nuevo modelo.

El reto

Mientras se consolidan esas iniciativas, el gerente insistió en que la reducción de residuos comienza desde la separación en la fuente y la correcta disposición de materiales reciclables, residuos electrónicos y elementos voluminosos. A su juicio, disminuir la cantidad de desechos que llegan al relleno será determinante para prolongar su vida útil y facilitar la transición hacia un sistema basado en el aprovechamiento y la economía circular.

 

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