Cada Viernes Santo, durante la conmemoración de la pasión de Jesucristo, las parroquias realizan el sermón de las Siete Palabras, una práctica que reúne a los fieles alrededor de las últimas frases pronunciadas en la cruz.
Estas expresiones, recogidas en los cuatro evangelios, orientan la meditación colectiva sobre el perdón, el dolor, la esperanza y la entrega total.
La primera palabra: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen», invita a reflexionar sobre el perdón incluso en medio de la injusticia más profunda. La segunda: «Hoy estarás conmigo en el paraíso», expresa la promesa de salvación extendida a quienes reconocen su fragilidad. La tercera: «Mujer, ahí tienes a tu hijo», señala el valor del cuidado mutuo y la construcción de comunidad incluso en el momento del dolor.
La cuarta palabra: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», recuerda que el sufrimiento humano no fue ajeno a quien se hizo carne. La quinta: «Tengo sed», refleja la dimensión física y vulnerable del sacrificio. La sexta: «Todo está consumado», anuncia el cumplimiento pleno de una misión que comenzó en el pesebre. La séptima: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu», representa la entrega final como acto supremo de confianza en Dios.
Este sermón, presente en tradiciones católicas y de otras iglesias cristianas, continúa convocando cada año a comunidades que encuentran en estas siete frases un espacio de memoria viva, fe renovada y reflexión colectiva sobre el sentido del sufrimiento, la redención y la esperanza pascual que se avecina.


