Diana Patricia Ramírez, dueña del Hotel del Café y bailarina de tango, puso su negocio al servicio de los afectados por el terremoto. Allí funciona una cocina comunitaria que alimenta hasta 500 personas al día, hay espacios para descansar y también acompañamiento emocional para quienes necesitan hablar sobre lo vivido.
El terremoto que sacudió a Pereira dejó familias sin vivienda y cientos de personas en las calles, entre quienes buscaban ayuda y quienes llegaron para atender la emergencia. En medio de ese panorama, el Hotel del Café, ubicado en la calle 20 con carrera 4, se convirtió en un lugar de solidaridad.
La decisión
Diana contó que una mañana observó cómo los alimentos de la cocina comenzaban a agotarse. Pensó inicialmente en vender almuerzos, pero la llegada de personas que lo habían perdido todo hizo que cambiara de idea.
“En vista de esta tragedia que nos partió el alma, el corazón y la historia a los pereiranos, una mañana vi que a todos se nos estaban agotando los recursos en la cocina y fue ahí donde pensé: hay que hacer algo”, recordó.
Entonces llegó un hombre con muletas que lo había perdido todo. También una amiga que se quedó en la calle. “Mis hijos y yo pensamos: ¿con qué cara vamos a cobrar un almuerzo? Entonces decidimos abrir una cocina comunitaria para todos”, relató, visiblemente emocionada.
Lo que comenzó con 150 desayunos y almuerzos fue creciendo con los días: 200, 300 y ahora hasta 500 personas reciben alimentación al día. Entre ellas hay damnificados, vendedores informales y personas que se quedaron sin un lugar donde comer.
Diana asegura que cuando los alimentos empiezan a escasear, las ayudas aparecen.“Dios, en su amor y su misericordia, nos ha bendecido. No sé en qué momento un grano de arroz se ha ido multiplicando, multiplicando”, expresó.

Llegaron de lejos
Al hotel comenzaron a llegar médicos, rescatistas y voluntarios de distintas ciudades y países, quienes viajaron a Pereira para apoyar las labores de atención y rescate tras el terremoto. Algunos llegaron desde Venezuela, México y Argentina; otros, desde Bogotá y Medellín. También se sumaron iglesias cristianas. “El corazón de Colombia y del mundo tiene gente muy buena, muy buena”, afirmó.
Un lugar para dormir
El gimnasio fue adecuado como albergue, con colchonetas para ofrecer un techo a quienes llegaron a Pereira a trabajar durante la emergencia. Las habitaciones también han sido utilizadas por médicos, rescatistas, brigadistas y voluntarios.
La emergencia incluso llevó hasta allí a animales. Gatos y perros, entre ellos algunos que acompañan a los equipos de rescate, también han recibido atención.
El Hotel del Café tampoco salió ileso. Su techo resultó afectado por el terremoto, aunque Diana considera que el daño es menor frente a lo ocurrido en otras zonas de la ciudad.“Este hotel se ha convertido no solo en un café, en un plato de comida, sino en un refugio”, dijo.

También los vendedores
Entre quienes han encontrado apoyo están los vendedores informales, afectados por la emergencia y por las dificultades que han traído las lluvias.
“Se han sumado los vendedores ambulantes, que han sido muy afectados y más ahora en invierno”, señaló Diana.
“Es como una película”
Diana describe lo que ocurre cada día en el hotel como una película que parece no terminar. “Todo el día entra gente, llaman, llegan”, contó.
También llegan donaciones y personas dispuestas a ayudar. Restaurantes, comerciantes y ciudadanos de Pereira han aportado a esta cadena de solidaridad.Diana dice sentirse agradecida con quienes viajaron desde diferentes lugares para acompañar a la ciudad.
“Estoy agradecida con todas las personas que vinieron de tantas partes a ayudar a Pereira, a servir, a rescatar física y emocionalmente. Son personas que están dejando sus casas, la comodidad, para venir a sufrir con los pereiranos en esta emergencia”, manifestó.

Acompañamiento emosional
El hotel también cuenta con un espacio con sofá y psicólogas, donde quienes lo necesitan pueden sentarse, hablar y desahogarse después de lo vivido durante el terremoto.
Apunta de Café y abrazos levantan el ánimo
Cada noche, Diana y un grupo de colaboradores recorren la Plaza de Bolívar, el Parque El Lago y otros sectores de Pereira para llevar café y pan a policías, guardas de seguridad, socorristas y voluntarios que continúan trabajando. Además de entregarles algo caliente, los abrazan y les dan palabras de ánimo. El mensaje es uno: gracias, unidos vamos a salir adelante.
Horarios
Desayuno: de 7:30 a. m. a 10:00 a. m.
Almuerzo: de 12:00 m. a 3:00 p. m.
En la tarde: café con pan.
Dato
Diana agradeció especialmente a Pereira Segura, comerciantes, restaurantes y ciudadanos que se han sumado a esta labor con donaciones de alimentos e insumos para que la cocina pueda seguir atendiendo a más personas.


