La vida de Maximiliano Ducuara Escobar, el pequeño que desde Pereira libra una batalla médica en Estados Unidos, volvió a estremecer a su familia. Lo que parecía ser una jornada más dentro de su tratamiento terminó convirtiéndose en una carrera contra el tiempo que obligó a los médicos a llevarlo de inmediato al quirófano.
‘Maxi’ comenzó a presentar un fuerte dolor de cabeza. Su familia acudió rápidamente al servicio de emergencias y, poco después, su estado de salud se agravó de manera repentina.
Una hidrocefalia severa provocó que el niño entrara en estado de coma. La situación fue tan crítica que los profesionales de la salud tuvieron que intervenir de inmediato y realizar maniobras para estabilizarlo antes de trasladarlo al quirófano.
En medio de la emergencia, los médicos lograron realizar la cirugía que la familia tanto había esperado. Y, pese a la gravedad de la situación, el procedimiento entregó una noticia que renovó la esperanza: el reporte radiológico confirmó una resección total del tumor, tal como se esperaba.
“Es un milagro. Pensé que mi hijo se me iba, pero Dios lo tiene aquí”, expresó Jorge Ducuara papá del pequeño, quien considera al pequeño un verdadero símbolo de esperanza en medio de las dificultades que atraviesan mientras permanece hospitalizado lejos de Pereira.
Aunque la cirugía tuvo resultados positivos, el camino de recuperación todavía es largo. El pequeño permanece en el hospital y su evolución ha sido favorable, pero necesitará tiempo, acompañamiento y mucho esfuerzo para recuperar habilidades que perdió durante este complejo episodio.
El niño tendrá que volver a aprender a caminar, comer y hablar, entre otras actividades fundamentales de su vida cotidiana.


