Estuvo varado en la India huyendo del virus y de la discriminación

Un risaraldense cuenta que los hoteles le cerraron sus puertas por la xenobobia y unos monjes fueron los únicos que dieron refugio. La policía que en la calle estaba dispuesta a dar ‘palo’.

Hernando Dallos es un artista plástico del departamento autor de varias obras plasmadas en museos y otros sitios emblemáticos de Pereira, que junto a otros 140 colombianos estuvo por dos meses varado en la India, país al que llegó a un retiro de 30 días, tiempo para visitar un país como dice él soñado, hermoso, místico. Su regreso estaba planeado para el 1 de abril pero allí, en uno de los países más poblados del mundo lo sorprendió la pandemia y por ende tuvo que quedarse confinado al otro lado del globo terrestre a miles de kilómetros de sus casa, luchando no solo para evitar un posible contagio, sino contra los señalamientos de las autoridades de ese país conocido por sus duras leyes y que daban como culpables a los extranjeros de haber llevado hasta allí el mortal Coronavirus.
Después de sufrir muchas necesidades y de sumarse a una campaña pidiendo ayuda a través de los medios de comunicación colombianos, el vuelo que lo trajo junto a sus compatriotas desde Delhi hasta Bogotá partió el pasado domingo 17 de mayo. “El papel del Gobierno colombiano es solo generar los permisos y decir sí a los que pretendan y tengan el dinero para viajar de regreso al país”, le dijo a El Diario.

Los ayudaron en templo

Fueron dos meses que tuvieron que vivir en condiciones críticas a la espera de esos recursos que desde el Gobierno Nacional les prometieron pero que nunca llegaron a las manos de los más de 100 colombianos que estaban en esta nación asiática como turistas o estudiantes. “Nos pidieron requisitos ridículos de recoger como facturas con membrete que debíamos pedir a las personas que nos vendían en los mercados con un código que ellos no tenían”. La xenofobia fue complicada, según él por la situación de la pandemia, pues este país es reconocido por ser amable con los extranjeros. Sin embargo su primer ministro hizo en su momento un comentario que Hernando calificó de desafortunado porque colocaba a los extranjeros en riesgo porque los culpaban de llevar el Covid-19. Esto provocó una ola de discriminación y cuando trataban de salir a conseguir alimento debían de cuidarse de la policía que en la calle daba con un palo a las personas. Por ese suceso los hoteles les cerraron las puertas y solo pudieron encontrar refugio en una cabaña situada en un templo. Aunque les permitieron estar allí las condiciones de alimentación fueron básicas con una sola comida al día ya que los monjes de allí son austeros y refugiados en la vida espiritual. Recuerda además Hernando que también estuvieron en alerta porque unos musulmanes contagiados de Coronavirus pretendieron llegar a la zona donde estaban, pero por fortuna fueron detenidos por las autoridades.

Un tiquete muy costoso

“Decidimos llamarlo vuelo de repatriación y no humanitario dado el alto costo del pasaje”, así dijo Hernando desde el momento mismo en que se dio cuenta que  para el “atraco humanitario”, como también lo denominaron, debían comprar un tiquete de casi 3000 dólares, precio inalcanzable para la gran mayoría de colombianos que no tenían después de varias semanas en la India ni siquiera cómo pagar la comida o una habitación. “Nos alquilaron este vuelo pero se sabe que al tener condición de varados la situación económica estaba mal. Fue una verdadera vulneración de los derechos de los colombianos en el exterior”.

Ayuda de familia y en redes sociales

El precio del tiquete tuvo un valor de 2.860 dólares, les cobraron casi $13 millones. Hernando como pudo reunió el dinero por medio de sus círculo familiar, amigos y desconocidos a través de las redes sociales por donde hizo una colecta. Comentó que muchos otros colombianos no contaron con la misma suerte y se tuvieron que quedar; adultos mayores con problemas de salud, mujeres embarazadas y otras con hijos en condiciones muy complicadas que por el alto precio del pasaje no pudieron abordar.

Hizo una bandera

Durante las últimas horas en en la India como pudo se consiguió unos pedazos de tela y así elaboró una bandera de Colombia, quizás era una forma también de darse ánimo y hacer un homenaje a su patria, hacer un emotivo regreso. Sintió alegría al salir del lugar donde se hospedaba acompañado de otras personas que con maletas e instrumentos musicales representativos de ese país asiático esperaron ansiosos en las desoladas calles de la ciudad por el bus que los trasladó al aeropuerto.

Nostalgia cuando salió

Al dejar esta mística nación no pudo evitar la nostalgia producida por tener que salir de un país al cual llegó para conocer sus templos y costumbres. “Los ciclos se cumplen y hay que volver a retomar labores, a trabajar”, dijo en un video que compartió mientras se transportaba en un característico mototaxi del inmenso país.

Cumple el aislamiento

Cuando llegaron a Bogotá de inmediato empezó el protocolo de aislamiento. “Mucha felicidad, tranquilidad de volver a casa, de volver con los nuestros, de estar cerca de nuestros dolientes, se logró la misión que era peregrinar, hacer un retiro y buscar interiorizar en nuestro ser. Ojalá algún día podamos volver a la India en mejores condiciones”.

A seguir mostrando arte

En la mente de Hernando Dallos sin lugar a dudas quedarán aquellos bellos recuerdos de la India, de aquel viaje que una pandemia prolongó, ahora, una vez pase su tiempo de aislamiento, este artista plástico retomará su trabajo, ese mismo que ha dejado plasmado en murales como el del Palacio de Justicia y el hospital San Jorge. En los próximos días espera seguir con una exposición que está parada desde hace tres meses, por lo que ahora más que nunca necesita que sus cuadros se vendan, obras de arte que quien esté interesado puede conseguir contactándolo al teléfono: 3103859776.

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