La hora de las renuncias políticas

Por Pilar Salcedo Jiménez

No basta con dejar entrever una candidatura: en determinados casos, la ley exige apartarse del cargo con la anticipación suficiente para no quedar incursos en una inhabilidad.
La regla es especialmente relevante para quienes ocupan secretarías de despacho y pretenden llegar a la Alcaldía de Pereira.
La Ley 136 de 1994, modificada por la Ley 617 de 2000, establece que no podrá ser inscrito como candidato a alcalde quien, dentro de los 12 meses anteriores a la elección, haya ejercido como empleado público o autoridad política, civil, administrativa o militar en el respectivo municipio. Función Pública ha precisado que los secretarios de despacho ejercen autoridad política y administrativa. Así las cosas, antes del 31 de octubre, es el plazo máximo para renunciar.
Con ese reloj corriendo, en Pereira comienzan a aparecer nombres.
El primero en renunciar, fue el secretario de Gobierno de Pereira, Jorge Mario Trejos. Si bien no ha dicho oficialmente, que quiera aspirar a la Alcaldía de Pereira, es lo que se presume en los corrillos políticos.
El secretario de Gobierno tiene prevista su salida para el 19 de octubre. Trejos ha estado al frente de una de las dependencias más complejas de la administración municipal y su nombre ya hace parte de las conversaciones políticas de la ciudad.
Carolina Bustamante, actual secretaria de Vivienda, también estaría preparando su renuncia.
En su caso, la aspiración sí estaría definida: buscar la Alcaldía de Pereira.
Su paso por la administración ha estado acompañada de gestiones que marcarían el tránsito de la gestión pública hacia la actividad electoral.
Otro funcionario que dejaría el cargo, sería el actual secretario de Competitividad, Cristian Toro.
Se habla de una fecha prevista, el 10 de octubre. Analistas políticos como César Mejía, señalan que, en su caso hay, al menos sobre el papel, dos caminos políticos: la Asamblea de Risaralda aparece como una posibilidad concreta, dentro del sector político que ha liderado su padre, el diputado Diomedes Toro y la Alcaldía de Pereira, eso, si las circunstancias políticas terminan favoreciéndolo.
Por su parte, Marcela Mota, secretaria privada de la Alcaldía, también renunciaría.
La legislación contempla precisamente como causal de inhabilidad para aspirar a una Alcaldía el vínculo matrimonial o de unión permanente con funcionarios que hayan ejercido autoridad en el municipio durante los 12 meses anteriores a la elección y en el caso de Marcela Mota, su esposo también ejerce un cargo dentro de la administración municipal.
Así que llegó la hora de las definiciones.

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