Judith Giraldo, la mujer que más años estuvo como concejal de Pereira

Con nostalgia, pero tranquila y segura de haber realizado lo que más le gusta en la vida, hacer un trabajo social con la comunidad, terminó su labor como concejal de Pereira, la dirigente Judith Giraldo, quien ocupó la curul durante 22 años consecutivos.

Ayer en su despedida, luego de participar en la última sesión de la Corporación, aseguró que todo el tiempo que hizo parte del Concejo, lo disfrutó minuto a minuto, sin desaprovechar un solo instante para colaborar y ayudar a la gente más pobre de esta capital, acompañando a su comunidad a gestionar ante el gobierno local, para que siempre sintieran que tenían una representante que les brindaba la mano amiga en el momento que lo necesitaran.

“Quiero dejar un legado a la ciudadanía pereirana, que mi paso por el cabildo fue ejemplar, que nadie tenga que decir nada malo de Judith Giraldo, por el contrario que se sientan orgullosos de uno, porque siempre hice política de manera correcta, ganándome el cariño y el afecto de la comunidad con trabajo y gestión”.

Convencida de haber hecho una labor juiciosa, dice “me voy del concejo con mucha tranquilidad y satisfecha del deber cumplido, sin tener a mis espaldas un cacique político que me estuviera ordenando lo que tenía que hacer, solo porque me ayudaba con recursos o que me pusiera los votos, eso no fue conmigo, siempre tuve y seguiré con mi equipo de trabajo, direccionado con la ayuda de Dios, por eso espero que vengan cosas muy positivas”, anotó Giraldo.

 

Su gran amor
Está segura que la clave para haber mantenido durante 22 años esa curul, es el acompañamiento del Todopoderoso que en todo momento está en su corazón, junto a el su gran amor por el trabajo hacia la comunidad pereirana, apoyada en un gran portafolio de servicios que implementó en beneficio de la calidad de vida de los más necesitados.

Judith Giraldo reconoció que el hecho de perder las elecciones y no poder continuar ejerciendo como concejal, le causó tristeza, pero nunca derramó una sola lágrima, porque sería no confiar en Dios y era su voluntad “seguramente me tiene algo muy bueno y ya lo sabremos”, anotó.

Dijo además que ella demostró su forma de hacer política de una manera diferente, haciendo un trabajo constante, a diario con la gente y no cada cuatro años cuando se presenten elecciones.

Fueron muchos los debates de proyectos de acuerdo e iniciativas que tuvo que enfrentar en estos 22 años, pero indudablemente cada año el tema que más la mortificó, como a la mayoría de corporados, fueron las vigencias futuras, que requería de mucha atención y consulta para aprobarlas.

 

Oraciones
Entre sus papeles y otros elementos que mantenía en el cajón de su escritorio no le faltaron las oraciones, “siempre mi vida está pegada de Dios, ese es mi todo y mi razón de ser, lo amo con todo mi corazón”, sostuvo la concejal pereirana.