Una mirada crítica al papel de la Asamblea Departamental

De los doce diputados, solo cuatro continuarán en el próximo período de cuatro años, dado que la Asamblea Departamental de Risaralda se renovó casi en su totalidad en las elecciones de octubre. En el actual cuatrienio, 2016-2019, esta corporación le dio trámite a un total de 41 proyectos que se convirtieron en ordenanzas, lo cual significa un promedio de diez por año.
Cuando faltan apenas quince días para que los nuevos diputados asuman sus respectivas curules, es necesario echarle una mirada a lo que ocurrió en esta corporación en estos cuatro años, cuando los diputados ejercieron como co-administradores en el mandato del gobernador Sigifredo Salazar Osorio, quien el pasado jueves clausuró el último período de sesiones extraordinarias.

Los que llegaron

En las elecciones locales del 2015, en la Asamblea de Risaralda se reflejó el poderío electoral que por aquellos tiempos tenía el Partido de la U, al cual pertenecía el entonces Presidente de la República, Juan Manuel Santos.

Esa colectividad totalizó 76.346 votos que le valieron tres de las doce curules de la Asamblea, las cuales fueron ocupadas por Juan Carlos Valencia Montoya, Fernán Caicedo Cuero y John Jairo Arias Henao. Le siguió en votos el partido liberal, con 62.315 votos y tres curules asignadas a Mario Marín Hincapié, Diomedes de Jesús Toro Ortiz y Vivian Johana López Cubillos. Y en tercer lugar se ubicó el partido Conservador con 54.020 votos para dos curules, correspondientes a Julián Alonso Chica Londoño y Julio César Londoño Guevara, quien renunció y no se posesionó por una demanda de nulidad en su contra, cediendo la curul a Hugo Armando Arango Duque.

Luego aparecieron Cambio Radical con dos diputados, Alexander García Morales, y Paola Andrea Nieto Londoño; el MIRA con Geovany Londoño González, y el Centro Democrático con José Durgues Espinosa Martínez.
De esos doce iniciales, además del ya citado caso de Londoño Guevara, quien fue llamado a ocupar entonces la Secretaría de Gobierno, solo un diputado no terminó su período. Se trata de Mario Marín Hincapié, quien renunció para aspirar a la Alcaldía de Pereira, luego a la de Dosquebradas y finalmente a ninguna. En su reemplazo llegó a la Asamblea el ex alcalde de La Virginia y ex diputado, Luis Fernando Cano.

Gran renovación

Por decisión propia y por el inexorable mandato de los resultados, ocho de los actuales diputados no volverán a sus curules. Solo las conservaron Diomedes Toro del partido Liberal, José Durgues Espinosa del Centro Democrático, Juan Carlos Valencia del partido de la U y Paola Nieto de Cambio Radical.
Los ocho restantes son todos nuevos, aunque algunos de ellos repitentes.
Por el partido conservador, con un capital total de 72.106 votos, llegan la ex diputada Claudia Juliana Enciso Montes, el ex secretario de gobierno, Carlos Andrés Gil González y Carlos Wilson Suárez Zuluaga. A ellos se suma el ex candidato a la Gobernación, Diego Alberto Naranjo Escobar, en virtud del nuevo estatuto de la oposición

Por el liberalismo, con 63.233 votos, lo harán Juan Diego Patiño Ochoa, el diputado de la más alta votación; Jaime Esteban Duque García y el repitente Diomedes de Jesús Toro Ortiz; por el Centro Democrático regresa José Durgues Espinosa; por el MIRA llega el actual concejal de Pereira, Carlos Alberto Henao Serna; por los alternativos, el abogado Daniel Silva Orrego; el partido de la U, el sobreviviente, Juan Carlos Valencia Montoay, y por Cambio Radical, la también repitente Paola Andrea Nieto Londoño.

El balance

Como indicábamos, en estos cuatro años la Asamblea de Risaralda tramitó 41 ordenanzas, de las cuales 33 fueron iniciativa de la administración departamental, y realizó 25 debates de control político.

Entre las ordenanzas se destacan los proyectos que le dieron vía libre a la Plataforma Logística del Eje Cafetero, a la creación de la Región Administrativa de Planificación RAP del Eje Cafetero, a la aprobación de varias políticas públicas, entre ellas la de mujer y género, la de Infancia y Adolescencia, la de Competitividad, Ciencia, Tecnología e Innovación y la de Bilingüismo, el Plan Departamental de Ordenamiento Territorial, el Plan de Gestión Ambiental de Risaralda, el Plan Decenal de Educación, la creación del Centro de Ciencia y Biotecnología; la política de cafés especiales, entre otros muchos.

En cuanto al control político, se destacan los debates que se dieron al interior de esta corporación alrededor de la suerte del Hospital San Jorge de Pereira.
Fernan Caicedo Cuero, quien fue el último presidente de la corporación, consideró que se cumplió con el deber y dijo estar convencido que estos proyectos se aprobaron pensando en lo mejor para Risaralda, dado que ayudarán tanto a fortalecer su economía como al bienestar de la comunidad.

En declaraciones a EL DIARIO, Caicedo Cuero dijo que “tengo que reconocer que el Gobernador es un hombre decente, lo vi trabajar estos cuatro años con responsabilidad, preocupado por el pago de la deuda pública, porque los recursos se invirtieran de manera eficiente, por los proyectos que hacían curso en la Asamblea, es decir trabajó con seriedad, obviamente no todo es perfecto y me siguen preocupando los megacolegios que no se terminaron de construir, además del estado actual del hospital San Jorge; pero el gobernador hizo una buena tarea”.

A su vez, el Gobernador Salazar Osorio, al clausurar el último período de sesiones extraordinarias el pasado jueves, 12 de diciembre, reconoció que los diputados fueron actores de primer orden de su gestión y destacó el compromiso demostrado por éstos en relación con el presente y el futuro del departamento.