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domingo, agosto 14, 2022

Un pereirano teso trabaja en la NASA

Liliana Cardona Marín

La constancia y la disciplina llevan muy lejos

¡Al infinito y más allá! No es una frase de fantasía para el doctor Juan Manuel Mejía Ariza, un hijo de esta ciudad que ahora hace parte de JPL, el laboratorio de propulsión a chorro de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio NASA (por sus siglas en inglés). La historia de Mejía es la muestra de que el empuje colombiano, sumado a las cualidades de cada persona hacen que el talento nacional tenga ya varios representantes trabajando para el futuro próximo de la humanidad. El Diario lo contactó para exaltar su labor, atendió en medio de una jornada normal de trabajo desde su oficina en California.

¿Hace cuánto no visita Pereira y cuándo se fue a vivir a los Estados Unidos?

“La última vez que estuve allá fue hace un año, estuve visitando a mi familia. Salí de Colombia cuando tenía 10 años rumbo a Puerto Rico, me fui a vivir con mi papá, él dictaba clase en la universidad. Allá inicié el colegio, pero vio que estaba muy flojo en matemáticas, entonces me dejó ingresar a ver matemática y física en la universidad que él trabajaba.

¿Entonces cómo es que es bachiller promoción 1994 del Deogracias?

Terminé la escuela secundaria (9°) y regresé a Colombia a hacer la escuela superior, porque mi papá decidió que era importante que yo regresara a Colombia a terminar los estudios, para afianzar los lazos con Colombia y entender sobre la historia, geografía y cultura del país antes de empezar la universidad, también para que a manera de despedida compartiera con la familia también.

¿Cómo fue la relación de sus padres con la UTP?

Mis padres estudiaron matemáticas y física, mi papá logró sacar la carrera, como se inclinó más por la matemática aprovechó un convenio de la UTP con la Universidad Nacional para hacer la maestría y después fue profesor del Deogracias y de la Universidad también. A mi madre le gustaba mucho la física, sin embargo cuando mi hermana y yo nacimos no sé qué pasó y enfermó mentalmente, por eso no pudo estudiar más.

¿Qué recuerdo tiene de su infancia en Pereira?

Recuerdo que vivíamos en Gamma, lo estaban empezando a construir. Mi mamá me dice que nosotros éramos los más pobres de todos los vecinos, pero que ellos eran los que más estudio tenían, gracias a eso pudimos salir de la pobreza y ahora estoy aquí en los Estados Unidos.

¿Qué pensó aquel muchacho sobre su futuro en 1994?

Mi padre seguía en Puerto Rico y hacía un esfuerzo sobrehumano, porque no tenía visa permanente, cada año lo evaluaban y le renovaban la visa de trabajo, así aguantó 20 años. Él me pidió y pude volver en 1996, gracias a una beca empecé Ingeniería Mecánica en la Universidad Interamericana que era donde mi papá trabajaba.

Usted tiene varias anécdotas con el inglés

Primero que todo, le recomiendo a los colombianos que le den duro al inglés desde niños. Desde la primaria en Puerto Rico y con mi timidez fue complicado, porque la profesora un día me dijo: “¿Hey how are you doing?”, no le entendí nada, me dio un ataque de pánico y así empezó mi trauma con el inglés. Pienso que de haberlo aprendido desde pequeño hubiese logrado más. Me gradué como ingeniero en 2001 y quería seguir los pasos de mis padres, empecé a hacer la maestría en la Universidad pública de Mayagüez, logré sacarla en dos años, me especialicé en vibraciones, pero para ser profesor de maestría debía tener doctorado, ahí fue donde tuve que ir a Estados Unidos, cuando tuve que escribir mi tesis lo hice en ecuaciones matemáticas, solo me ayudaron a ponerle una introducción y una conclusión en texto, pensé que me la iban a rechazar, pero me dijeron está bien pasó y yo no lo podía creer.

¿Cómo llega a la NASA?

Cuando me gradué del doctorado empecé a trabajar en una compañía pequeña, allá me pusieron a desarrollar materiales. En mi doctorado vi que había materiales que las misiones necesitaban y que no existían, entonces los diseñé para mejorar las estructuras espaciales. Uno de los clientes fue la NASA, también trabajé en el origami de estructuras, porque se deben poder enviar en un cohete, ya que al expandirse son más grandes que las naves y no se pueden transportar. Entonces alguien se retiró de JPL y fui como candidato a esa vacante. Tiempo antes había enviado muestra del material que yo desarrollé al grupo de estructuras, pero rotaron tanto que llegaron al grupo de materiales. En la entrevista me entregaron mi muestra sin saber que yo la había desarrollado, cuando empecé a manipularla me dijeron: “¡cuidado!” y les demostré en realidad qué propiedades tenía. Me dijeron le vamos a hacer una última pregunta ¿usted está dispuesto a barrer el piso o lo que sea? Yo les dije que lo que sea, lo preguntan porque para el área de materiales se deben limpiar muy bien los especímenes. Cuando se envía algo al espacio tiene que ser súper limpio para no contaminar el medio ambiente o dañar esos equipos tan costosos.

Más sobre el doctor Mejía 

Al llegar al área de compuestos le tocó empezar a revisar cómo se habían hecho otras estructuras y después intervino propiamente en la fabricación de estructuras que son los escudos de las antenas que se enviaron en la Misión Marte 2020. Estas antenas envían la señal a la tierra y las que están en el Perseverance envían la señal al satélite que orbita fuera del planeta rojo. Hay que proteger estas antenas en el despegue y en el aterrizaje, porque son temperaturas extremas, el problema es que si se protegen mucho, la  señal no puede pasar. Tuvo que desarrollar un material que fuera estructural y al mismo tiempo que tuviera propiedades eléctricas que dejaran pasar señales, para ello hay un tipo de fibra de vidrio que lo permite. Él no solo tuvo que desarrollar estas estructuras sino recomendar el material. También apoya el departamento de materiales en el tema de tratamiento de calor para eliminar el estrés que a veces hay en los materiales, que al cortarlos tienen ciertas deformaciones internas, entonces para que se tranquilicen se calientan y se relajan.

Destacado

“Es necesario enseñar a los niños matemática, inglés y método científico, para que se explore el conocimiento, no esperar a llegar a la high school”.

Dato

Juan Manuel Mejía le recomienda a los jóvenes buscar el balance en la vida: “No todo es estudio, hay que buscar la paz, el amor, tener paciencia, ser muy flexible. Lo más importante es conocerse a sí mismo, trabajar mucho internamente y buscar menos por fuera. Si hay problemas, hay que buscar dentro y encontrar la solución”.

Estas son las antenas que él construye, están hechas de compuestos avanzados. La de forma cilíndrica es  una antena de frecuencia alta que está instalada en los vehículos que se enviaron a Marte: Curiosity y Perseverance. La antena rectangular es de tipo reflectaría y va a medir los niveles de los océanos en la Tierra desde finales de este año.

La limpieza extrema es fundamental en los componentes que van a ir al espacio exterior, ese fue uno de los aspectos al que más énfasis le hicieron en la entrevista de trabajo.

Para estar informado

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