¿Sí sabrán qué se meten?


Liliana Cardona Marín

En el mundo de las drogas y el narcotráfico Colombia ha tenido varios momentos: el de producir, el de exportar y en la actualidad el del consumo. Las entidades de vigilancia y los gobiernos locales están alertados, porque no solo es el consumo, sino las edades tan tempranas en que está sucediendo. Entre las instituciones que monitorean el uso y el abuso de sustancias psicoactivas, tanto legales como el alcohol y el cigarrillo, como las ilegales se encuentra el Observatorio de Drogas del Eje Cafetero, y para aclarar algunos puntos el Q´hubo buscó a su directora, la profesora Maribel Restrepo.

Pereira y las drogas de síntesis

Con mucha preocupación, la profesora Restrepo comenta que Risaralda ocupa el primer lugar en consumo de drogas en Colombia. “El consumo problemático ha aumentado, ya son niveles de adicción, porque hay que aclarar que no todos los consumos son problemáticos. Desde hace 10 años un estudio reveló que había inicio desde los 7 años y en algunos casos a los 9 años para consumo de heroína, cosa que en sí misma debe ser preocupante para una sociedad, porque los niños no deben consumir sustancias legales, ni ilegales”.

Hace una década el consumo lo lideraban las grandes capitales del país, que ahora sea Risaralda, también obedece según la profesora a una dinámica de mercado. En cuanto a predilección y a pesar del auge de las drogas sintéticas, el primer lugar todavía es para la marihuana, seguida de la cocaína. Los medicamentos psiquiátricos merecen especial atención, porque se ha incrementado el consumo sin prescripción médica y también las mezclas de estos con otros químicos, momento en el cual pasan a tener el lugar de suplantadores y adulterantes. De esta combinación es que resulta lo que los jóvenes conocen como Tucibí.

Qué son en realidad

El éxito de las drogas sintéticas radica en lo llamativo de su presentación, porque su mercado no son siquiera los jóvenes, sino los adolescentes. Es así como del tono rosa con el que la mayoría conoció el ‘Tuci’, se ha hecho un círculo cromático que pasó al violeta y amarillo, ahora está en verde. Además, los cocineros (personas que hacen drogas) les ponen nombres que los posibles consumidores encuentren atractivos y de ‘estatus’, por ejemplo el éxtasis tiene marcas de ropa D&G, o de autos como Ferrari y Tesla, también les agregan aromas sutiles que enganchan, como el de la vainilla. “En una sociedad tan desinformada en cuanto al consumo en general y sobre todo de drogas, de esta forma se accede con más facilidad”, explica la directora del Observatorio. Lo que deja el primer contacto con las drogas en un asunto de moda y no de placer.

Hay una campaña denominada ‘¿Tu sí sabes que no es tuci?’, porque esta molécula realmente es incolora, inodora y costosa, entonces lo que le venden a los pelaos es el medicamento retirado del mercado médico por el daño renal y dejado solo para tratamiento veterinario en animales de gran tamaño que es mezclado con cafeína, codeína, metadona y colorantes. El verdadero problema con las drogas de síntesis es que todos sus precursores y componentes son de orden legal, lo que las hace muy accesibles. Las personas deberían saber que el verdadero LCD que se consigue en Colombia es muy escaso y que les venden otra cosa; situación muy similar a la cocaína que se comercializa en Pereira, ya que los análisis de laboratorio hechos desde el Observatorio arrojan que la pureza de la misma solo alcanza el 5%, lo demás son adulterantes.

Esta es la razón de que cuando un paciente llega intoxicado a urgencias no se sepa por cuál de todas las 11 o 15 sustancias fue la que ocasionó el colapso.

Salud mental en UCI

Los efectos de la pandemia sobre la salud mental de las personas debería ser un tema prioritario para los gobernantes, porque estas desatenciones son otro factor que impulsa a las personas a caer en la tentación de ‘escapar’ a través de las drogas. Se hace un llamado a los padres de familia para que estén muy al tanto de los cambios en el estado de ánimo de sus hijos, la profesora Restrepo hace énfasis en que desde el terror no se hace mucho, ya que lo que se debe trabajar es la concientización de los daños a largo plazo, como son las enfermedades renales, a través de explicación y conversaciones.


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