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domingo, febrero 5, 2023

“Quiero tener igualdad de visibilidad, ante el mundo de los hombres”

Nilssen Janeth Gutiérrez Suárez es la mayor de tres hermanas, su papá la llama “la hija coronel” viene de un matriarcado, es una mujer que asegura que si se aferra a los sueños y no se sueltan, no habrá obstáculo para tener el triunfo en las manos.

Nació en Manizales, pero creció en la Perla del Otún desde los 9 años, se considera pereirana de corazón; terminó su bachillerato en un colegio de monjas, futuro que pensó sería el suyo, pero decidió tomar este camino y demostrar ante cualquier estigma que no se tiene que ser “machorra o fea” para tener éxito en la mundo militar.

Confrontación con la diferencia de género
En su deseo de iniciar la universidad y estudiar Ingeniería Eléctrica, su madre la inscribió en una nombrada universidad de la ciudad, pero al llegar le informaron que ahí inscriben a las mujeres solo en Ingeniería Industrial. Sin embargo, en el camino y con su deseo de estudiar lo que desde un inicio quiso, la universidad insistió en que a esa carrera solo ingresan hombres.

Había un hito que decía que, las mujeres que estudiaban esa carrera eran “machorras o feas”, ¿por qué este estigma?, ella quería demostrar que no iba a ser así. Terminó la carrera y en su primera experiencia laboral tuvo una confrontación contra una marcada diferencia de género, llegó a ser jefe de la División de Distribución, teniendo 22 años.
Su equipo de trabajo eran 25 varones, ellos no aceptaban que ella los fuera a “mandar”, le hicieron operación tortuga, no trabajaban, se oponían a tratar con una jefe mujer. Su estrategia estuvo en utilizar la misma ropa que ellos, aún así se negaban, ella asumió el papel e hizo funciones que no le competían, demostrando que no era la “muñequita” que parecía, fueron 5 años de experiencia y dejó huella en ellos hasta hoy.

Llegó a la escuela militar
Durante dos meses presentó exigentes pruebas físicas y de conocimiento, en el momento menos pensado estaba frente a la puerta de la Escuela Militar con maleta y pelo corto para su ingreso oficial. Empezó el Curso de Oficiales del Cuerpo Administrativo # 16; de 450 oficiales aspirantes, pasaron 22, de esos 9 mujeres, 3 ingenieras y de Ingeniería Eléctrica solo ella, la coronel Gutiérrez.

En el 1997 empezó su carrera, ya contaba con la profesión pero necesitaba hacer su proceso de formación militar, con jornadas de actividad física incontables, sufriendo humillaciones, pero ahora entiende que ello era para ejercitar la obediencia y la sumisión, que se necesita en una formación militar.

En una de tantas pruebas que requerían exigente estado y resistencia física, pensó que no sería capaz, la coronel en una de ellas, sintió que el fusil le golpeaba la cara al disparar, durante la actividad no veía bien y sentía molestia, al llegar a la luz, sus compañeros se apartaban, finalmente uno le dijo que tenía la mejilla desprendida.

Evolución en la Fuerza Aérea
Entre sus primeras misiones estaba trabajar en todos los sistemas eléctricos de las luces de las pistas y las radioayudas. En el inicio de la experiencia laboral, la coronel pasó por tiempos de zona de distensión, de conflictos con las fuerza armadas ilegales, superándolas.
Su manera de liderar personas, en su mayoría hombres, ha sido no creerse más que nadie, ni superior, ni con mayor conocimiento. El hecho de sentirse como uno de los suyos, ha hecho que las personas admiren su labor, y su forma de liderazgo, que es a través del ejemplo, cambiando luces, haciendo lo mismo que ellos.

Logrando que sus equipos masculinos, la sigan.
Vivió la escala de crecimiento profesional en una empresa como ella lo deseó desde joven, comandante de Escuadrón, subdirectora de Radioayudas Aeroportuarias, último cargo que duró 12 años, deseando ser directora pero no se podía, fueron muchos varones que pasaron y no aprobarían su dirección. Demostrando tras sacrificios sus capacidades, finalmente logró ser directora de Comunicaciones de Radioayudas, y ahí tenía tres subdirecciones a cargo.

La firmeza de saber que sí cumpliría con la labor
La responsabilidad creció y lo complejo estaba en su función, que dependía de uno equipos de sistemas críticos que si no están funcionando no se puede cumplir la misión de la Fuerza Aérea, no se podría volar. De su liderazgo dependía el cumplimiento. Los pilotos no podrían comunicarse con otras aeronaves, con tierra, con las torres de control, si no están los radares, no están los “ojos” para vigilar el sistema aéreo y el sistema de radioayudas aeroportuarias, que no puede fallar.

A lo largo de 25 años de entrega a la nación, la coronel ha cumplido su misión liderando a cerca de 300 personas, hombres en su mayoría. Asegura “Dios me ha bendecido con equipos de trabajo espectaculares, profesionales, que no se atemorizan ante los problemas”.

Gracias a una reestructuración en el 2018 la Fuerza Aérea y el área de Comunicaciones y Radioayudas se unió con el área de Dirección de Tecnologías de Información donde manejaban los computadores, el software, sistemas e informática; se convierte en el área de Jefatura de Tecnologías de Información y Comunicaciones (JETIC), que es el quinto grado de importancia de arriba hacia abajo. Es un cargo que está diseñado para un brigadier general, y ahora lo ejerce la coronel Gutiérrez.

“Algo importante que ha sucedido en mi carrera es que he jugado para ser general, mi sueño hay que confesarlo, yo quería ser la primera mujer general de la Fuerza Aérea…todavía no tenemos mujeres generales, creo que la Fuerza quiere que su primera mujer general sea piloto…”Rompimiento de esquemas

Mediante un cambio de cúpula en el 2019, al ser trasladado su antiguo jefe Henry Quintero, mentor de la coronel Gutiérrez, logró el máximo cargo entregado a una mujer en la Fuerza Aérea Colombiana. La coronel tiene un equipo de casi 120 personas a cargo a nivel central, y un número similar en todas las unidades de la Fuerza Aérea.

“En la carrera militar cuando tu llegas a coronel juegas para ser general, tu llegas a tres momentos, sino te llaman te retiras de la carrera, si te llaman tienes que hacer un curso de un año para después ser brigadier general, y la tercera es el Escalafón Complementario, se lo dan a las personas que por sus habilidades militares, capacidades al trabajar, y aspectos personales merecen quedarse un poco más en la Institución y a mi me lo otorgaron”.

Ella podrá estar 5 años más en las Fuerzas Colombianas y ahí será su momento para retirarse, con la frente en alto, con impecabilidad, honestidad y cada uno de los objetivos impuestos, cumplidos. Ha sido meritoria de 12 medallas por reconocimiento a una mujer que ha cumplido su labor en la vida militar.

La coronel Nilssen Gutiérrez le cuenta a El Diario que esta misión requiere disciplina, esforzarse, “creer en sí misma, luchar contra los obstáculos que se presentan, la vida militar es machista es la cultura, cuando yo llegué, era una base donde había 1.000 hombres y 10 mujeres. El trabajo, la honestidad, aferrarse a sus sueños y no soltarlos, su meta fue siempre ser general, no ha sido fácil, ha tenido comandantes demasiado exigentes.
La respetan por su calidad humana, por lo que es y por cómo trata a su inmenso equipo de trabajo. “La tradición es gritar, mandar, ser duro con los otros” y de ella dicen que es una “madre” así en el mundo militar eso sea un insulto. Para ella lo más importante son las personas, si están bien en su vida personal, rinden en lo laboral y ese ha sido su estilo de liderazgo, siente que está recogiendo su cosecha, su medalla de 25 años, es casi la mitad de su vida, y los homenajes que le hacen sus compañeros y subalternos, la hace sentir que hacer las cosas bien, valen toda la pena.

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