Protección de la cuenca del río Otún, un propósito local e internacional


La dependencia que tiene la ciudad obliga a que uno de los tesoros que más se debe cuidar y proteger, es la cuenca del río Otún.

Este afluente no solo es el hogar de miles de animales, también es de donde se obtiene el agua que una vez pasa por un proceso de potabilización, llega a los viviendas, empresas y establecimientos comerciales, tan limpia que se puede consumir directamente de la llave.

La conservación y protección del río tutelar, especialmente en la cuenca alta, requiere de grandes inversiones para la compra de predios, procesos de reforestación, entre otras actividades.

Con el propósito de contar con más recursos, desde la empresa Aguas y Aguas que tiene 6.500 hectáreas en la cuenca del Otún, ofertará estas a nivel internacional.

Esta estrategia no contempla la venta de los predios, sino de la comercialización de los denominados bonos de carbono. Prácticamente es ofrecerles a países que requieren realizar compensaciones ambientales y no las pueden hacer en su territorio, que adquieran estos bonos y así contribuyan al cuidado del medio ambientes específicamente en la cuenca del Otún.

Hay que tener en cuenta que Un bono de carbono representa una tonelada de Dióxido de Carbono equivalente (CO2) que no es enviada a la atmósfera.

Leandro Jaramillo, gerente de Aguas y Aguas, afirmó que solo falta un documento para darle inició a esta estrategia con la que se espera recaudar $ 1.940 millones que serían invertidos en acciones de conservación en la cuenca del afluente mencionado.

Aunque las condiciones ambientales de hoy obligan a fortalecer las acciones de conservación y protección de la cuenca del Otún, esta labor se viene desempeñando desde hace varias décadas atrás, convirtiendo a dicha zona en una de las mejor cuidadas del país.

 

Cambio climático

La protección de la cuenca del Otún es vital para mitigar los efectos del cambio climático. Por ello también Aguas y Aguas tendrá participación en proyectos de innovación ambiental con universidades y centros de investigación de Europa.

La idea es gestionar más recursos que le permitan ser articulador en adaptación al cambio climático y la gestión del riesgo municipal. Para esto la compañía recibiría 130.000 euros.

También se pretende el desarrollo de tecnologías basadas en la naturaleza: humedales artificiales, techos verdes, jardines de agua lluvia y muros verdes.

Evitar prácticas como la ganadería y la siembra de algunos cultivos, así como los asentamientos informales que arrojen sus aguas residuales directamente al Otún y que no haya un turismo irresponsable, son acciones vitales para prevenir daños ambientales en este tesoro de todos los pereiranos.

 

Pie de foto:  En la cuenca alta del río Otún, la flora es abundante y juega un papel fundamental en la conservación de este tesoro natural, todo lo contrario, ocurre en el tramo urbano de este afluente.