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domingo, febrero 5, 2023

Preocupación en la iglesia católica, por falta de vocación sacerdotal y religiosa

Mariana Suárez Guarín

Cada vez más se evidencia una disminución en los grupos de sacerdotes y religiosas de la comunidad católica, preocupando altamente a la iglesia. La pregunta es ¿cuáles son los motivos que llevan a que los jóvenes hoy no tomen la vocación sacerdotal o religiosa como un camino o proyecto de vida o a renunciar en medio del proceso? Monseñor Rigoberto Corredor Bermúdez, obispo de Pereira, se manifestó frente a esta situación.
“La crisis vocacional comenzó prácticamente después del Concilio Vaticano II, en el año 1965, ahora tenemos un grupo de 15 jóvenes que van a ingresar, que es muy buen número; el año pasado entraron 11 y se conservan, pero los últimos grupos que iban adelante, los que iban a salir, han entrado en crisis, es decir algunos han manifestado no continuar con la vocación sacerdotal, indicando que van a estar en el mundo buscando otras posibilidades, entonces esa es la gran preocupación, que en el inmediato futuro, en estos dos, tres o cuatro años, no vamos a tener candidatos, fuera de los que vamos a ordenar este sábado, queda un vacio de 3, 4 años y es preocupante: y también ellos han pensado que tal vez no van a dar la medida, en este sentido, completo, de ser sacerdotes más fieles, entonces mejor toman la decisión de retirarse, hay una inseguridad, preocupación e incertidumbre. Estamos orando, porque el señor lo que nos dijo cuando los apóstoles pedían más ayuda para evangelizar fue: “pidan al dueño de la mies que mande obreros a sus campos”, entonces estamos intensificando la oración, pero vamos a tener un vacío que es preocupante, por ejemplo 3 personas que iban a pasar del año de pastoral a tercero de etología para hacer los dos últimos años, han tomado la decisión que no continúan y lo han hecho libre y voluntariamente”.

¿A qué se debe la deserción vocacional?
Ser sacerdote implica desprenderse y renunciar a muchos elementos de la vida y encaminarse a un compromiso serio. “La falta de compromiso, el sacerdocio en sí sigue siendo exigente y muy sagrado, somos pecadores, también existe inseguridad para cumplir los deberes, porque uno renuncia a muchas cosas con el sacerdocio. Yo ya estoy terminando la vida sacerdotal, cumplí este año 49 años el 18 de noviembre, de haber sido ordenado sacerdote y el 26 de marzo cumplo 35 de obispo, de tal manera que la resistencia de la fe y la gracias de Dios me han acompañado, hasta el día de hoy, pero actualmente la estructura mental, psicológica de los jóvenes es más inmediatista, distinta, líquida, no es la estabilidad de alguien que se compromete y toma una decisión de por vida, también hay que entenderlos. Los jóvenes que tenemos ordenados, tienen ese espíritu de sacrificio, de estar en territorios como San Antonio de Chamí, en Villa Claret, en otros barrios de Pereira, han demostrado valor”.
¿Qué esta haciendo la iglesia frente a esta crisis?
“Desde el año pasado comenzamos una pastoral vocacional con un sacerdote del seminario, que hizo unas visitas en unos pueblos y tuvimos 27 jóvenes en el encuentro donde se aprobaron unos 17 de tal manera que estamos esperando que lleguen todos o menos y continuaremos visitando las familias”.
¿Cómo es el panorama con la vocación en las religiosas?
“Si, parece que es más agudo entre las religiosas, la liberación femenina es más fuerte que la masculina y es por eso, porque la mujer llega un momento en que descubre sus valores, mira el horizonte y puede estar más liberadas. En Pereira en las Carmelitas descalzas hay un grupo de 8 jóvenes, actualmente allá hay 17 monjitas con las mayores y las niñas hay 17.

¿Cuánto tiempo dura la preparación de un sacerdote?
“Es la carrera más larga. Antes nosotros estuvimos 7 años, es decir 14 semestres, a mí me tocó 3 años de filosofía y 4 de teología, ahora los jóvenes que eligen ser sacerdotes llegan a un curso inicial denominado el propedéutico, la preparación, más los 3 años de filosofía, entonces son 4, de teología, serían 8 y uno de pastoral, que está en la mitad de la teología, y con estos algunos salen crudos, son 9 años porque se requiere el año de iniciación, los 3 de filosofía para aprender el pensamiento del mundo de hoy, los 4 de etiología y un año de práctica pastoral en una parroquia para que vea como se trata a la gente, como se va a las veredas, como es la relación con las comunidades, e.t.c.”

¿Cómo es el panorama con la vocación en las religiosas?
“Puede haber una crisis también, parece que es más agudo entre las religiosas, la liberación femenina es más fuerte que la masculina y es por eso, porque la mujer llega un momento en que descubre sus valores, mira el horizonte y puede estar mas liberada. Pocas mujeres optan por ser hijas de la madre Laura, las Vicentinas que eran muchas, ya hay muy pocas; sin embargo en Europa ha habido una reacción para la parte contemplativa, algunas comunidades de España se han concentrado con jóvenes religiosas que han pasado de un monasterio a otro, han ido a fundar a Valencia por ejemplo un grupo grande de una comunidad muy bonita, yo conocí dos monasterios en España, llenos de niñas, que quieren la vida contemplativa, hay un misterio allí, en medio del materialismo de Europa, las niñas quieren una vida contemplativa y de oración y ha crecido este número y que quieren entregarse a Dios después de ver todo lo que significa, la vida en el mundo de un continente tan desarrollado.

 

 

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