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jueves, febrero 2, 2023

Megabús se queda sin tiempo para licitar los operadores

En nueve meses vencerán los contratos de dos de los tres operadores y aún están muy crudas las condiciones para abrir las respectivas licitaciones públicas que permitan escoger los nuevos contratistas

A Megabús se le está agotando el tiempo para abrir las licitaciones públicas mediante las cuales se deben adjudicar los contratos para dos de tres operadores del sistema de transporte masivo que atiende el área metropolitana conformada por Pereira, Dosquebradas y La Virginia.

A los actuales contratos, uno de operación del transporte y el otro de recaudo, le quedan apenas nueve meses de vigencia puesto que vencerán en agosto del 2023, cuando terminarán los 17 años de la adjudicación inicial, lo cual dejaría la puerta abierta para adjudicarlos de manera directa para garantizar la continuidad del servicio.

Hay que recordar que en sus inicios Megabús comenzó con tres operadores, pero uno de ellos, Promasivo que manejaba la Cuenca Cuba, fracasó en forma prematura y fue ordenada su liquidación. En ese momento y ante la necesidad de mantener operando el sistema de transporte masivo se le encargó temporalmente al otro operador, Integra que tiene la cuenca Dosquebradas, atender ambas cuencas mientras se seleccionaba el nuevo operador. El reemplazo de Promasivo es la Operadora del Otún, una empresa integrada por socios de Transperla del Otún, Servilujo y Urbanos Cañarte y otros empresarios llegados de Bogotá, la cual tiene la cuenca desde el 2018 y su contrato va hasta el 2032.

Los otros dos operadores son Recisa, que es el operador de recaudo, conformado por inversionistas de Medellín encabezados por William Vélez y que ha estado desde el inicio del contrato. Recisa, además del contrato con Megabús, recibió el año pasado el contrato de recaudo del Megacable.

Y el tercer operador es Integra, una sociedad de 120 transportadores tradicionales agrupados en empresas como la Cooperativa San Fernando, la Cooperativa de Buses Urbanos Pereira y Superbuses que son las más tradicionales de la ciudad. Precisamente Integra fue creada hace 18 años para la prestación del servicio de Megabús, lleva en operación 16 años y medio y cuenta con 225 empleados, entre conductores, personal de mantenimiento y personal administrativo.

Sin licitaciones

En opinión de expertos en contratación pública, Megabús debió haber iniciado hace dos años el proceso de licitación para la contratación del operador del sistema, plazo que es considerado prudencial en este tipo de negocios, puesto que la empresa que sea seleccionada requiere de un tiempo prudencial para la firma y legalización del contrato, hacer los cierres financieros, comprar las flotas de buses articulados y alimentadores y aportarlas a la operación de los sistemas.

Hasta ahora no hay nada concreto en cuanto a la estructuración de las respectivas licitaciones públicas, puesto que ello depende de los resultados que arroje un estudio que está adelantando el Área Metropolitana Centro Occidente, AMCO, el cual solo será entregado en diciembre próximo. Esos estudios corresponden a los cierres técnicos legales y financieros para hacer que las contrataciones tengan un soporte estructural, los cuales debieron estar listos dos años atrás.

En estas condiciones, resulta bien complicado pensar que en los nueve meses que faltan se puedan estructurar las licitaciones correspondientes, darles apertura, recibir las propuestas, estudiarlas y hacer las adjudicaciones correspondientes, a lo que hay que sumar el término prudencial que se le debe dar al nuevo operador para entrar en servicio. En el caso de los transportadores, esto hace referencia al tiempo necesario para contratar, comprar e importar el equipo necesario y el caso del recaudo, para traer la nueva tecnología y los equipos puesto que los actuales ya están obsoletos.

¿Qué va a pasar?

Megabús está en la obligación de darle continuidad a la prestación del servicio, así que ante la eventual contingencia del vencimiento de los contratos actuales y la falta de tiempo para adjudicar los nuevos, deberá tomar una decisión de fondo mientras se cumplen los plazos correspondientes: o extiende los contratos de Integra y de Recisa por un tiempo prudencial o los adjudica directamente a otros operadores. En este último caso la favorecida podría ser la Operadora del Otún que se encargaría de la segunda cuenca, para lo que necesitaría contar con una flota adicional de articulados y alimentadores de la cual carece en el momento.

Esa extensión sería por un término cercano a los dos años, teniendo en cuenta los plazos que se toma tanto la estructuración y publicación de los términos de referencia de las licitaciones públicas, como la puesta en operación por parte de los eventuales nuevos beneficiarios.

En el momento, la flota de Integra está conformada por 37 buses articulados y 42 buses alimentadores con los que se presta la operación exclusiva en la zona de Dosquebradas y atiende el 9.23% de los kilómetros de la cuenca de Cuba en la parte alimentadora y el 79.08% de la operación troncal.

Nueva demanda

De otro lado, hay que recordar que hace poco el Tribunal de Arbitramento de la Cámara de Comercio de Bogotá fallo a favor de Integra un pleito en contra de Megabús por valor de $12.206 millones por cuenta de los dineros dejados de pagar al

operador por concepto de compensación de la tarifa con corte al 4 de septiembre de 2020. Como hasta la fecha esa cifra aún no ha sido cubierta, se han originado intereses del orden de los $800 millones.

Y a esto se agrega una segunda demanda que instauró Integra para cobrar los dineros de la compensación tarifaria desde el 5 de septiembre del 2020 hasta el vencimiento del contrato en el 2023, los cuales están tasados en $40.000 millones.

Como en el área metropolitana no se había creado el fondo de compensación para afrontar este tipo de contingencias, lo cual apenas ocurrió el año pasado cuando entró en operación el Megacable, la entidad no cuenta con los recursos necesarios para cubrir dicha deuda. Dada esta situación, así como deudas de carácter laboral acumuladas por cerca de $2.000 millones y obligaciones bancarias pendientes, llevaron a Megabús a acogerse a la ley de insolvencia.

La compensación tarifaria está pactada en los contratos vigentes y consiste en la relación entre la tarifa técnica que acuerdan las partes en el proceso licitatorio como valor que se debe pagar por kilómetro de operación troncal y el valor por pasajero. La diferencia entre la tarifa técnica y el valor del pasaje que cubre el usuario corresponde a la compensación tarifaria.

Buses eléctricos

A este escenario hay que sumar un tercer factor y es el fracaso de la iniciativa planteada por el alcalde Carlos Maya de comprar una flota de buses eléctricos para aportarlos al sistema, haciendo uso de un recurso del crédito que no fue aprobado por el Concejo Municipal dejando sin piso esa idea.

De lo que no se habló fue de la forma como el Municipio de Pereira pretendía incorporar esos vehículos a la flota del sistema de transporte masivo, puesto que ante la imposibilidad de operarlos directamente los debería entregar a un privado para que lo hiciera. El otro gran interrogante que surgía al respecto se relacionaba con el hecho que el servicio de Megabús es metropolitano e involucra otros dos municipios, Dosquebradas y La Virginia, cuyas administraciones deben ser consultadas o tenidas en cuenta en esta clase de procesos u operaciones.

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