Leones… reyes de la selva, las redes sociales y la fidelidad

Ayer el animal llegó al zoológico de Cali con la esperanza de recuperarse de su grave situación de salud. El traslado se realizó en un avión de la Fuerza Aérea Colombiana desde Montería, donde se encontraba este gran felino.

Júpiter se hizo famoso hace unos años, tras las muestras de cariño con su cuidadora. Los abrazos y los besos de este imponente felino, cautivaron a los colombianos quienes conocieron otra cara del denominado ‘rey de la selva’.

Pereira no es ajena este tipo de historias tan conmovedoras, inclusive teniendo el mismo protagonista principal, el león.

Además del conocido caso de César Fernando, león que fue criado en sus primeros años por Sandra Correa, actual gerente del parque Ukumarí, también es famosa la historia de Carlos Ariel Jaramillo y su león Olafo.

César Fernando murió en el 2017 durante una intervención veterinaria. Tenía 17 años de edad y su hogar era el Bioparque Ukumarí.

Olafo y su amigo
Con algo de nostalgia, pero con mucho amor, Carlos Ariel Jaramillo recuerda los cerca de 4 años en que crió a Olafo en su casa.

En entrevista con El Diario, Jaramillo contó como empezó su historia con Olafo, lo que más le gustaba hacer a este felino y cómo esta rara pero especial relación fue documentada en diferentes medios.

“Mi historia con el león Olafo inició en el Zoológico Matecaña, me encontraba haciendo un documental de la operación de un hipopótamo. Me dijeron que habían nacido unos cachorros de león, pero que lo más seguro es que había que sacrificarlos porque había muchos cruces entre familiares, eso se llama consanguinidad cerrada, por lo que más adelante iban a presentar deficiencias renales, de calcio y otras afectaciones”, acotó Jaramillo.

A pesar de lo que le dijeron, Carlos Ariel no renunció a su propósito de ayudar a uno de los cachorros y por eso le propuso a las personas que manejaban el zoológico que el pagaba el tratamiento del pequeño león.

Aseguró que “me dijeron que en menos de 6 meses lo devolvía porque no era fácil manejar un león con dichas condiciones. No me importó y me lo llevé para la casa y resulto ser más fiel que un perro. Sí yo llegaba a la casa y no lo iba a saludar empezaba a quejarse”.

Durante un tiempo Olafo estuvo muy bien, sin embargo, después desarrolló cataratas en el ojo izquierdo, por lo que el doctor Luis Fernando Restrepo le hizo una operación extraordinaria. Se mantuvo sano durante otro tiempo, hasta que luego empezó a sufrir deficiencias renales y otras complicaciones hasta que falleció.

No era peligroso
Para muchas personas criar un león es una locura, teniendo en cuenta que estos animales son carnívoros y cuando alcanzan su adultez tienen la capacidad de matar a una persona.

“Aunque muchas personas creen que criar un león es un peligro porque tarde o temprano se lo terminan comiendo a uno, debo decirles que la fidelidad de un león es impresionante. Le daba carne cruda directamente de mi mano, inclusive cuando se la metía a la boca nunca intentó morderme. Es más, dejaba que los perros le quitaran la comida, ellos son como unos gatos grandes”, dijo Jaramillo.

La relación de Carlos Ariel y Olafo se hizo famosa a nivel mundial. Entrenadores de otros países llegaron a Pereira a conocer de cerca esta amistad, inclusive el hijo del cantante Julio Iglesias visitó a los dos amigos y salió en un programa de People & Arts.

Jaramillo afirmó que “Olafo al principio se tornaba agresivo, pero, no porque intentara hacerle daño a uno, sino por nervios. Recuerdo que cuando era cachorro lo cargué por primera vez y creó que ahí él entendió que no le iba hacer ningún daño y en ese momento empezó una relación muy bonita. Lo llevaba en mi carro, íbamos hasta el Valle del Cauca de paseo”.

También muchos pereiranos recuerdan haber visto a este enorme felino en un carro, recorriendo las calles de la ciudad.

Todo un Don Juan

Una de las características más llamativas de Olafo, es que era muy especial con las mujeres, apenas veía una hembra se tornaba cariñoso y empezaba a olerles el pelo. Todo lo contrario ocurría con los hombres de barba y/o bigote, ante quienes sí se mostraba nervioso, pero nunca con la intención de hacerles daño. Esta es una de las cosas que más recuerda Carlos Ariel Jaramillo, el hombre que crió a Olafo durante sus casi 4 años de vida.