El terremoto que se está quedando en el olvido

Alexandra Moncada

El 8 de febrero del año 1995 a la 1:40 minutos de la tarde, un sismo de magnitud 6,4 grados en la escala de Richter sacudió fuertemente a Pereira y municipios aledaños. Hoy 25 años después parece ser que muchos olvidaron este terremoto, incluso algunas personas lo confunden con el ocurrido en el año 1999.

Recordar lo que pasó en aquella fecha sirvió para que diferentes entidades extremaran medidas para evitar una tragedia mayor en posteriores movimientos sísmicos; incluso con dicha situación se pudo evaluar cual era el estado del Colector Egoyá.

Historia
El terremoto del año 1995 dejó la cifra de 30 personas muertas, más de 300 heridos y 1335 edificaciones afectadas. Una de las partes en donde se registraron mayores daños fue en la zona céntrica de Pereira, entre la calle 17 a la 22 con carrera 13 y Avenida Ferrocarril, sector que atraviesa el Colector Egoyá, además varios edificios debieron ser evacuados por su mal estado y muchas familias quedaron damnificadas.

Tal vez uno de los símbolos de aquella tragedia fue Mercedes Coronado, una ingeniera industrial de 42 años que permaneció 24 horas debajo de los escombros.

Esta mujer se encontraba en el primer piso de un edificio de la Avenida del Ferrocarril. Un piso sobre otro se vino a tierra y ella desde ese momento quedó aprisionada, a pocos metros se encontraba Carmen Moreno de 21 años, la empleada que la acompañaba desde hace tres años. Después de 1440 minutos los organismos de socorro agotaron todos sus esfuerzos para rescatarlas con vida. Lamentablemente cuando lograron retirar parte de una mole de cemento de 5 pisos, alcanzaron a tocarle las manos a Carmen quién murió en ese preciso momento, la ingeniera fue sacada horas más tarde. Luego se enteró que su esposo, Héctor García, hacía parte de las víctimas fatales.

Recuerdos
La ciudad se convirtió en todo un caos; la droguería Centinela desapareció tras caer el edificio donde funcionaba, así mismo un edificio que se encontraba en la carrera 17 con Avenida del Ferrocarril. Marta Eugenia Hurtado quién trabaja como radio operadora de la Defensa Civil seccional Risaralda hace 25 años, contó cómo recuerda ese día.

“Estábamos en la oficina cuando sucedió el terremoto. En esa época no teníamos la tecnología que tenemos ahora para atender una situación de esa magnitud. Yo permanecí encerrada en la oficina las 24 horas, yo solo vine a ver en sí qué pasó en Pereira 15 días después, cuando salí a la calle y vi una ciudad muy diferente”.

Reinaldo Peña, socorrista de la Defensa Civil en Risaralda también habló como vivió aquella fecha. “La infraestructura de las edificaciones no estaba preparada para un movimiento tan fuerte. La red hospitalaria en ese entonces colapsó porque siempre hubo una cifra alta de muertos y heridos y no teníamos los equipos con qué trabajar para atender a los pacientes ni a las personas atrapadas. Con esto nos dimos cuenta que el Colector Egoyá debía tener nuevas modificaciones, pues gran parte de las zonas más afectadas fueron en ese lugar”.

Puntos a favor
Juan Guillermo Ramírez Ramírez, profesional especializado de la Secretaría de Salud fue una de las personas que vivió en carne propia esta tragedia de 1995, en ese entonces coordinaba las emergencias del servicio seccional de Salud de Risaralda.

“Los planes de contingencia de ese entonces funcionaron tan bien que fueron ejemplo a nivel nacional, a las pocas horas del suceso se hicieron presentes en el lugar de la emergencia dos aviones Hércules con material quirúrgico, personal de la Cruz Roja y Defensa Civil especializado en operaciones de salvamento y socorro desplazados desde Bogotá, Medellín y Manizales, con los cuales se había logrado coordinar las operaciones de rescate.

La Policía Nacional desplazó uniformados desde Manizales, Tuluá y Cartago y el Ejército destinó 250 efectivos de Armenia y Cartago con el fin de evitar posibles saqueos y robos masivos.

Hasta la Patrulla Naval del Pacífico desplazó perros especializados en rescate de víctimas y sobrevivientes. A todos ellos se sumó un elemento vital para superar la crisis: la solidaridad de los pereiranos”.

¿Qué se aprendió?

Según Juan Guillermo Ramírez fueron muchos los aprendizajes que dejó el terremoto del 1995, el que dejaron en el olvido, pero que hoy es un referente para tomar algunas medidas que sirven como plan de contingencia, sobre todo en esta zona que es sísmica.

“Desafortunadamente cada terremoto va tumbando lo que está dañado en condiciones de diseño muy antiguo. Ahora los edificios deben contar con normas sismorresistentes. También cabe resaltar el trabajo de la Cárder pues ellos empezaron a trabajar todo lo de riesgo sísmico, microzonificación sísmica, con espectros de diseños propios para la ciudad.

Lo que si debemos trabajar más es en el componente operativo de diferentes entidades. Articular por ejemplo los organismos de socorro con los de seguridad, con salud, hace falta un ejercicio de alto nivel, porque necesitamos la voluntad política para que eso se dé efectivamente. Así mismo atender todas las actividades que se hacen de prevención, los simulacros, porque estos sirven para uno saber qué comportamiento debe asumir a la hora de una emergencia como esta, y cuáles son los pasos a seguir”.