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lunes, febrero 6, 2023

Literalmente, La Libertad

El referente que propios y foráneos tienen de este lugar de la ciudad es de connotaciones negativas y ha sido así por lo menos en los últimos 20 años. Curiosamente todo lo que está relacionado con el espacio que va de la calle 14 a la 18, sin importar si las carreras son 7, 8, 9 o 10, se traduce en tierra de nadie con imaginario de miedo.

 

Lamentablemente un lugar que fue pensado como ‘Plaza de La Paz’ y en el que según un documento de Álvaro Zuluaga en 2015, las rejas que están en el cementerio San Camilo impedían la entrada de personas descalzas a las retretas. Ese lugar hoy no tiene paz, sino una tensa calma que requirió de la construcción de un CAI, edificación que en pleno siglo XIX, cuando fue pensado, era imposible de imaginar.

 

Radiografía de una sociedad

El espíritu de este parque en la primera mitad del siglo XX, dice en el mismo documento consultado, que fue la tribuna de los contestatarios de aquel tiempo. ‘En 1957, la artista pereirana Lucy Tejada realiza en mosaico el Monumento a los Estudiantes, por su participación en la caída de la dictadura Rojaspinillista’, al parecer este espíritu libre e indómito fue mal interpretado como libertinaje.

 

En La Libertad, la pereiranidad se desdibuja por la cantidad de orígenes y voces que ahora hacen presencia. El grito casi inentendible de ocho kiwis por $2.000, de las monedas, los dados en los tableros de parqués o el sonido particular de las piezas de dominó al chocar unas con otras, debe ser lo más parecido a lo que vio Jesús, cuando entró al templo y vio el desorden de los mercaderes.

 

Después de la Pandemia

Los adultos mayores se cuentan en cantidad por todo el derredor, con mucha más ventaja de los que se observan en El Lago y la Plaza de Bolivar. Los pereiranos de toda la vida dicen que antes se sabía que era un lugar inseguro, pero que lo que se observa hoy es resultado de la economía informal que fue la tabla de salvación para muchos después de los despidos masivos.

 

Un carril de la carrera 8 entre calles 14 y 15 parece un trancón de carretas con perecederos. A los ciudadanos que por evitarse un problema no dan el nombre, les parece que en este tiempo a estos vendedores nadie los moverá, porque es un año de elecciones. Otra suerte muy triste corrió la estación de las Megabicis, porque ahora en su exterior se convirtió en el hotel de los habitantes de calle.

 

Hay venta de avena, empanadas gigantes, tinto, chicles y cuerpos humanos, porque la profesión más antigua del mundo es otra insignia de este lugar, pero el proxenetismo no puede ser regulado por la policía, aunque ahora ya se haga a tempranas horas, porque es tarea de la Secretaría de Salud.

Si a pesar de la cruda realidad, todavía es un lugar que tiene espacios que evocan belleza, los seres humanos que por alguna razón llegan allá tienen cosas para ofrecer, pero la marcha de la sociedad no los favoreció.

Un punto a favor

El año pasado se hizo la nota sobre el colapso de los desagües en el Parque de La Libertad, hasta se encontró uno que burbujeaba, pero en esta visita y para agradable sorpresa, en esta ocasión se hallaron desocupados y limpios.

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