19.4 C
Pereira
martes, febrero 7, 2023

La Pereira humilde sufre y poco importa

Liliana Cardona Marín

Mientras la mayoría de las personas ayer buscaban en el Centro lo que van a estrenar mañana o qué agüero seguir para que el 2023, les traiga prosperidad, en el asentamiento Futuro bajo de esta ciudad lavaban el barro que dejó la metida del Consota de la ropa, juguetes y enseres el pasado 26.

 

Mucho se ha dicho sobre las invasiones, pero cuando uno ve a personas cambiando una guadua podrida por otra que sostenga un poco la casa, niños descalzos y mujeres con manguera lavando una lavadora por debajo, de inmediato entiende que ellos no están allí por negocio. Las manzanas 3 y 4 fueron las más afectadas, los tubos madre de alcantarillado quedaron a la vista y trozados.

 

 

Son casas en esterilla paradas sobre palafitos, pero el agua pasó esta altura y deterioró las guaduas que son la base, lo que dejó los segundos pisos, también en material liviano en riesgo de desplome. Son familias en su mayoría con madres cabeza de hogar que tienen hasta cuatro hijos y su sustento es el carrito de tintos.

 

Desacatos y más desacatos

“En la única época que somos importantes es en elecciones, de resto somos una gente ahí que está en una invasión”, comenta mientras camina la señora María García, quien es líder hace 9 años en esta comunidad y muestra con impotencia cómo el río en cada crecida acaba con lo poco que logran conseguir. “Si a uno se le moja la cobija y el colchón sí es damnificado para la alcaldía, pero si solo se moja la sala no, por eso es que dicen que las afectadas fueron 60 familias, para nosotros fueron 100”, explica García.

 

Lavar y seguir es lo único que queda mientras haya vida y en algún momento quizá llegue la solución gubernamental.

Ellos están acostumbrados a que el Consota se meta y el nivel del agua llegue a las rodillas, pero el lunes pasado, cuentan con terror en los rostros, el agua les llegó al pecho. A las 9:00 de la noche empezó la inundación, pero ellos acabaron de jalar con lazos a los vecinos hacia la parte seca pasada la medianoche, porque llamaron a los organismos de socorro y nadie llegó. Los bomberos aparecieron casi 12 horas después.

 

María ha ido hasta el Ministerio de Vivienda en Bogotá, le ha tocado pasar las noches en la terminal de transportes a la espera de atención en las oficinas de la capital, pero ni allá, ni acá sirven de nada los trámites, tutelas y órdenes que abogan por una solución definitiva. No solo es el río, en el Futuro bajo el riesgo también es por el talud que está a la entrada del barrio. Según ellos en la alcaldía les dicen que sin escritura no les pueden dar ayudas y que tampoco han comprado el banco de tierras para reubicarlos.

 

En el Futuro necesitan

La líder comentó que lo más urgente por suplir ante la emergencia son pañales, cobijas y alimentos dado el alto número de niños y ancianos que residen en el lugar. La gente les envió algunos elementos pero “Venía ropa y zapatos rotos, entonces aparte de todo nos toca ponernos a clasificar lo que sirve y lo que no”, concluye con tristeza doña María, quien también dice que otras personas les han dicho: ¿ustedes por qué viven ahí? a lo que responden que fueron engañados por un tercero que les vendió. En ese lugar hay que pagar agua, gas y predial.

 

Aunque muchos animalitos murieron, los que quedaron con vida también necesitan concentrado. Como dato curioso están los patos que el río trajo de algún lugar y se pasean por las calles del Futuro.

 

En La Playita no aguantan más

Detrás de la avenida principal de Cuba, donde se encuentran todos los establecimientos comerciales, está ubicado un conjunto de casas con 60 años de historia, en donde esta semana el agua se botaba por encima de los jarillones y muros de contención.

 

“Lo que la alcaldía está esperando es que nos tengan que buscar con excavadora y sacarnos muertos para prestar atención a lo que pasa aquí”, comenta decepcionada la señora Leidy Bedoya, que habla en representación de los vecinos y de su progenitora, quien tuvo que abandonar la casa, porque el muro de contención se fracturó en tres pedazos.

 

Lo que ha evitado que la casa se vaya al río es que hace tres años le hicieron arreglos y le afirmaron los cimientos, pero el pedazo de muro que todavía queda en pie se ha separado de la vivienda casi una cuarta hacia el río, lo que significa riesgo de represamiento. Los vecinos afirman que el muro fue construído sobre el viejo gavión y por eso se deterioró.

 

El río está socavando, los habitantes dicen que el río no solo se entra, sino que brota por la baldosa, que el jarillón ya tiene 30 años y que en ocasiones es insuficiente, porque el río ‘ataca’ por atrás y por el frente.

El jarillón de La Playita ha detenido el río en muchas ocasiones durante 30 años, pero esta semana fue tanta el agua que entró por atrás y el frente de las casas.

Cifra

45 metros era la distancia entre el río y las casas hace una década, ahora está a ocho metros.

 

Dato

En el Futuro les han ofrecido un mes de arriendo si tumban la casa y salen, pero ellos dicen que después de ese mes qué.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -