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martes, agosto 16, 2022

Historia reciente de Colombia en pocas palabras

Liliana Cardona Marín

Hola Olga, ¡mucho gusto! Soy periodista de El Diario y vengo a robarle una parte de su tiempo. Ella, Olga Behar estuvo en Pereira para un taller del colectivo Consejo de Redacción y con una sencillez impresionante, para ser el personaje que es, como de gente que se conoce de toda la vida, compartió desde su visión de periodista, politóloga y profesora,  lo que cree de la política, la actualidad y la historia joven del país, en un ejercicio de ir desde el presente a sus antecedentes.

¿Cómo analiza los primeros anuncios y designaciones del presidente Petro?

Es un político muy curtido por así decirlo, ha estudiado y se ha preparado para gobernar, ha aprendido a leer este país. Yo creo que él pensó en que tenía que traer la mayor cantidad de colombianos que ayudarán a construir la reactivación de país y de sociedad, a aclimatar la paz social y política. La nómina que tiene hasta ahora definida podría decir que son personas muy afines a él en su pensamiento, aunque pertenezcan a diferentes orientaciones políticas, por ejemplo: Cecilia López, ella ha mantenido su punto de vista a lo largo de 30 0 40 años, conoce profundamente el país rural, ha sido un nombramiento muy idóneo. Si bien es cierto que el origen de Álvaro Leyva es conservador, hace muchos años dejó de serlo, es más, le digo mi godo favorito por molestarlo. Es un hombre de paz que tiene que sacar esto adelante y para ello la comunidad internacional debe ser la punta de lanza y pedirles más plata, porque se la gastaron. En Hacienda hay una persona muy erudita, creo que Petro ha acertado y se ha rodeado de sabios que nos van a ayudar a salir de este atolladero indudablemente, nada de gente inexperta.

¿Entonces no nos vamos a volver Venezuela?

A todo el mundo ya se le olvidó eso, por ahí quedan dos o tres personas de la derecha con esos discursos trasnochados pero eso no va a pasar. Además, estamos en una situación económica y financiera tan aterradora que yo creo que más bajo no podemos caer.

¿Cómo le parecen los hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad?

Enseño memoria histórica precisamente y una de las cosas que trabajamos con los estudiantes es el análisis de los informes de comisiones de la verdad alrededor del mundo, vamos desde Ruanda, hasta El Salvador; donde ha habido conflictos largos y duros, por ejemplo Argentina, con la Comisión de Sábato, y siempre hemos detectado que la forma como se divulgan los hallazgos y los resultados son mucho más difíciles que el mismo trabajo de la comisión. En la mayoría de los casos, las recomendaciones de estas se diluyen, ya sea por inoperancia del Estado o por decisión política de no acatar. En Colombia, el informe no pudo haberse presentado en un mejor momento, porque si el resultado electoral hubiese sido otro, la suerte de este informe habría sido parecido al de muchos otros países del mundo, pero acciones como la anunciada por Alejandro Gaviria, que se van a crear las condiciones para que todas las escuelas y colegios trabajen el informe para conocer su verdadera historia, es más efectivo.

¿Por qué fue tan diferente el proceso de paz con el M-19, que con las Farc?

Primero, porque la guerra se degradó. Segundo, porque el M-19 firmó la paz junto con el EPL, Patria libre, Quintín Lame y otras organizaciones, firmó los acuerdos de paz de los años entre 1990-1992, en unas circunstancias distintas en cuanto a la aplicabilidad de las normas sobre indultos y amnistías. Ya para el proceso con las Farc, incluso antes de eso, cuando se firmó con los paramilitares, ya estábamos bajo la vigencia de las normas internacionales que permitieron la creación de la Corte Penal Internacional, entonces ya había clasificación para los delitos de guerra y los de lesa humanidad, que están plenamente caracterizados y que no se pueden conceder indultos, ni amnistías. Cuando se firmó con el M-19 no había este tipo de restricciones, tampoco hubo Jurisdicción Especial, ni delitos conexos, cosas gravísimas como los asuntos de género y los abortos ilegales. El M-19 no estaba empoderado y solo tenía presencia en tres departamentos, por eso fue mucho más fácil negociar y firmar.

Usted fue compañera de Mauricio Gómez ¿Cree en la atribución que hizo las Farc del  magnicidio de Álvaro Gómez?

Para ese momento yo ya estaba exiliada en México y a duras penas se hacían llamadas telefónicas o cartas. La primera teoría que surgió fue la de la Brigada 20, digámoslo casi en tweets, los militares querían tomarse el poder para derrocar a Ernesto Samper. Hasta hay por ahí una historia sobre el general Landazabal y una conversación que tuvo con Álvaro Gómez, en la que llegaron a la conclusión de que no podían tomarse el poder; la cosa fue que primero mataron a Gómez y después a Landazabal. La segunda versión es que Ernesto Samper lo mandó a matar, porque él lo quería tumbar y esa es la versión de la familia Gómez y la tercera versión, que sorprendió mucho, es la de las Farc. Es cierto que ellos le tenían piquiña a Gómez Hurtado desde 1965, cuando los bombardeos de Marquetalia y Riochiquito, porque dijo que no se podían permitir las repúblicas independientes en Colombia. No sé cuál sea la teoría verdadera, yo siempre creí la primera.

¿Cuál es el mejor libro para Olga? No para la periodista.

He leído tantos libros buenos y regalo muchos libros, porque no creo en los libros decorativos o en la gente que atesora libros amarillentos. Aprendí algo con mis exilios y es que cuando uno tiene que empacar la vida en dos maletas, casi siempre lo que se queda son los libros. Cuando estuve en Costa Rica y regresé, fui a una bodega que quedaba en el sótano del apartamento donde vivía para sacarlos y estaban asquerosos. Tengo devoción por los libros, pero no tengo devoción por poseerlos. Los únicos que intento conservar son los de García Márquez y Eduardo Galeano, sobre todo ‘Las Memorias del Fuego’ que son tres tomos y yo le ayudé a construirlos, como una joven reportera que podía ayudarle en la parte de Colombia a descubrir ciertos mundos muy mágicos de este país.

Las redes han desdibujado el periodismo profesional actual ¿A quiénes rescata?

Hay una periodista que se llama Paola Herrera, ella de verdad es una periodista que sigue las reglas del buen periodismo y que tiene la garra, me parece una maravilla. Hay otro periodista muy joven, creo que no ha cumplido los 30 años, se llama Jamir Mina, empezó en el laboratorio Unimedios con nosotros y no había terminado la práctica en El País de Cali, cuando lo contrataron como periodista, después lo llamaron de Semana y ahora es el editor de Regiones, es un periodistazo, excelente reportero y además escribe como los dioses.

¿Cuál es el olor de su vida?

¿Olor?

Sí, siempre pregunto por un olor a las personas que entrevisto, porque así se conoce de otra forma a los personajes. 

Yo tengo un olor y es el del jazmín recién abierto, porque la persona que a mí me ha inspirado para la vida fue mi abuela, una mujer muy berraca que supo ver lo que iba a pasar con el holocausto Nazi y como mi abuelo no quería salir de Alemania por los negocios, fue capaz de sacarlo, a sus hijas chiquitas, a su suegra y padres, todos judíos, antesitos del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, salvó muchas vidas. Ella tenía un árbol de Jazmín, sabía qué día exactamente iba a florecer y trataba de que yo estuviera ahí. Ese olor me trae mucha nostalgia.

Para estar informado

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