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lunes, septiembre 26, 2022

Extracción ilegal de madera, un delito en la mira de la Cárder

Por: Andrea Ramírez Mosquera

En Risaralda ejemplares como el chanul y algarrobo son objetivo de los traficantes. La pérdida para el bosque representa siglos.

Desde hace años la cifra que entrega el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible no presenta mayores cambios: hasta el 40% de la madera comercializada en Colombia es de origen ilegal. En vista de esta problemática, el pasado diciembre se estableció el Pacto Intersectorial por la Madera Legal (PIML) un esfuerzo en la búsqueda de soluciones para evitar que el país siga perdiendo ejemplares que son parte esencial de los ecosistemas.
De acuerdo con los más recientes reportes del Ministerio, las últimas dos décadas se han deforestado 3.182.876 hectáreas de bosque en Colombia, cifra que reveló el pasado 7 de septiembre la ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Susana Muhamad, luego de analizar los reportes del Sistema de Monitoreo de Bosques y Carbono del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM). Uno de los factores que alimenta fuertemente las estadísticas negativas en materia forestal es el tráfico de madera.

Caso en Risaralda

Esta semana y buscando aprovechar el cobijo de la noche, traficantes intentaron extraer maderas obtenidas ilegalmente de áreas protegidas en el municipio de Santuario, sector La Marina, en lo que el director de la Cárder, Julio César Gómez, denominó como “un corredor de ilegalidad” se aprehendieron 2 camiones tipo doble troque cargados de madera proveniente de árboles del bosque húmedo tropical, principalmente de las especies chanul y algarrobo. “Por medio de la intervención oportuna fue posible decomisar los camiones y llevar los responsables ante la Fiscalía y realizar extinción de dominio de los vehículos que llevaban el material forestal ilegal, también se iniciaron acciones penales”, acotó Julio César Gómez, quien además se muestra inflexible ante este delito: “Esos árboles para haber llegado a una edad adulta y madura pueden haber tardado más de 100 años y murieron por la acción de ecocidas que llegan a los bosques a hacer lo que yo llamo minería forestal”.
De acuerdo con el funcionario los traficantes de este tipo de maderas realizan selecciones exhaustivas de las especies mejor desarrolladas y hacen un entresaque de material forestal que tiene como propósito la conservación, hay que tener en cuenta que estos árboles maduros son una pieza clave en la lucha contra el calentamiento global, además de ser cobijo de diferentes especies animales.

¿Cuál es el destino?

Al igual que las cacerías de elefantes que se realizaban para obtener su marfil, el destino final de las maderas ilegales es el mismo: el placer humano; las personas siguen disfrutando de tener objetos “de lujo” cuyo precio es elevado y aparentemente representa status, pero en materia de pérdida ambiental es de valor incalculable.
“Tenemos que acostumbrarnos a preguntarle a los fabricantes de muebles acerca de la procedencia de la madera y exigir que no provengan de bosques nativos”, indicó el director de la Cárder haciendo hincapié en que tanto vendedores de productos elaborados con madera como sus compradores, no deberían sentir orgullo alguno al mostrar el resultado de un atentado gravísimo contra el medio ambiente. “No es posible que digamos: mira que hermoso mueble con diseño de Luis XV, exhibiendo maderas vedadas, eso es igual a presentar la cabeza de una jirafa como trofeo, eso no es caché ni buen gusto”, finalizó Julio César Gómez.

 

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